El carro que durante décadas acompañó a la familia de Víctor Milicia en las ferias de Lanús ahora tiene un lugar especial en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ). Construido a mano por Antonino, padre de Víctor, fue convertido en un punto de venta de productos elaborados en distintos proyectos de la institución.
La Facultad de Agrarias de Lomas ahora vende sus productos y hay una emotiva historia detrás: "Lo hizo mi viejo"
Construido hace 40 años por el padre de un docente de la UNLZ, el carro ahora será un punto de venta en Agrarias de la UNLZ y llevará su nombre.
En su nuevo destino también lleva un homenaje: se llama "Don Nino", como lo conocían a Antonino. Víctor, vecino de Monte Grande, creció acompañando a su padre en las ferias, donde vendían plantas ornamentales, flores de corte e insumos para floricultura. "Este carro lo hizo mi padre ya hace aproximadamente 40 años con sus propias manos", contó, en diálogo con El Diario Sur, este docente de la UNLZ que cedió esa reliquia familiar para que la Facultad de Agrarias pueda vender sus productos.
"Yo fui creciendo, siempre acompañándolo, porque ya de chiquito iba con él a participar de las ferias y a vender", recordó. Ese vínculo con las plantas terminó marcando el futuro del hombre de 49 años: "Me empecé a encariñar con la producción de todas las plantas ornamentales, y ahí decidí estudiar la carrera de Agronomía".
Del puesto familiar a la Facultad de Agrarias
Víctor estudió en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ, se recibió de ingeniero y hoy es docente de las cátedras de Horticultura y Floricultura y de Botánica Morfológica ambas de esa casa de estudios. Además, es director de la Maestría en Floricultura.
Mientras continuaba con sus proyectos académicos y laborales, el carro había quedado en su casa. La familia evaluó venderlo, pero nunca llegó a concretarse. "Había una cuestión sentimental muy fuerte", explicó. Hasta que una noche tuvo una idea: "Pensé, el carro podría ir a la Facultad".
La propuesta consistió en convertirlo en un punto de venta para productos generados en Agrarias. "Creeía que podíamos formar un punto de venta en la Facultad para vender las cositas que se producen en la huerta, las hortalizas que hacen los chicos", contó.
Según indicó Víctor, el carro fue reparado, pintado y acondicionado por trabajadores de la Facultad. Además, indicó que los ingresos estarán destinados a los estudiantes, para colaborar con becas de apuntes, viajes y otras necesidades.
Un carro que acompañó toda una vida
El homenaje tuvo además una coincidencia especial: el acto se realizó el pasado 10 de agosto, exactamente en el aniversario del fallecimiento de Antonino, ocurrido en 2014. Su padre había sido además quien lo impulsó a continuar sus estudios. "A veces llegás a casa y decís no, que no voy a estudiar más, que esto, que esto, no, hay que estudiar, hay que estudiar, me decía".
Antonino pudo verlo recibido como ingeniero y también con su título de posgrado en Floricultura. "Las grandes decisiones se tomaron ahí charlando con mi padre", recordó Víctor.



