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La historia detrás del Paseo Inclusivo que nació en una plaza de Banfield

Pabla Díaz y Cristian Velasco comenzaron hace diez años con una iniciativa para acompañar a familias y hoy organizan un paseo con 70 stands.

Primero fueron un gazebo azul y unos folletos en una plaza. Después llegaron las reuniones de padres, las charlas en escuelas y el trabajo junto a distintos profesionales. Con los años, aquella primera iniciativa fue creciendo hasta convertirse en el Paseo Inclusivo, un espacio que este fin de semana tendrá su tercera edición en Banfield.

Detrás de la propuesta están Pabla Díaz y Cristian Velasco, dos vecinos de Banfield que son acompañantes terapéuticos y se conocieron hace más de diez años. La historia comenzó a tomar forma a partir de una de las pacientes de Díaz. Cuando empezó a trabajar con ella tenía seis años y permaneció como su acompañante durante años, hasta que la niña falleció. En ese momento, recordó, sus padres necesitaban información y también un espacio donde encontrarse con otras familias que atravesaran situaciones similares.

“Los mandé a un par de lugares, no les gustó y dije: ‘Bueno, listo, vamos a crear uno acá’”, le comentó Diaz a El Diario Sur. La idea se la propuso a Velasco y así comenzaron a trabajar juntos. La asociación civil que crearon lleva hoy el nombre de Familia TEA Abril, en homenaje a aquella niña.

Cómo nació la propuesta en Banfield

En ese recorrido apareció una nueva pregunta: por qué no reunir en un mismo lugar buena parte de los recursos que las familias necesitan durante el año. Así nació, hace tres años, el Paseo Inclusivo. “Yo no lo llamo feria, sino Paseo Inclusivo, porque es un día de paseo, donde pueden venir las familias a encontrarse con todos los apoyos necesarios”, explicó Díaz.

La tercera edición se realizará el próximo sábado 3 de octubre de 13 a 18 y, según sus organizadores, estará dividida en cuatro áreas para ordenar los distintos espacios que participan. Una estará destinada a materiales didácticos y terapéuticos, mientras que otra reunirá consultorios. También habrá un sector para instituciones, donde estarán los CET, centros de día, talleres protegidos y colegios especiales. La cuarta área estará destinada a familias de personas con discapacidad que tienen emprendimientos y encuentran allí una fuente de sustento.

Durante la jornada habrá shows, sorteos y payasos. También participará una banda integrada por adultos con autismo que llegará desde Capital Federal y que está coordinada por un musicoterapeuta. “Porque muchas veces las familias se sienten solas o no saben dónde buscar información”, explicaron sus organizadores. Para ellos, el encuentro también funciona como un punto donde compartir experiencias, conocer recursos y encontrarse con otras personas que atraviesan situaciones similares.

Un espacio que creció junto a las familias

Esa mirada se fue construyendo durante años de trabajo con familias. “Nos ayudaron a mirar la discapacidad desde un lugar más humano, entendiendo que detrás de cada diagnóstico hay una historia que necesita ser escuchada y respetada”, señalaron.

Después de aquella primera plaza, el gazebo azul y los folletos, el proyecto llegó a una tercera edición. Esta vez, con 70 stands y una lista de espera. La idea, sin embargo, sigue siendo parecida a la de aquel comienzo: generar un espacio para encontrarse. “Porque incluir no es dejar entrar, es dar la bienvenida”, es la frase que eligieron para resumir el espíritu de la propuesta.

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