Luego de que el Gobierno abriera la inscripción al Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE), el formulario obligatorio de completar para mantener los subsidios en las tarifas de gas y luz, se presentó el nuevo cuadro de segmentación de tarifas que se aplicará a los usuarios según su condición económica.
Llega el aumento de las tarifas, una medida que los economistas creen necesaria, pero que impactará en el bolsillo de la gente
Las tarifas de luz y gas ahora vendrán subsidiadas según el poder adquisitivo de los usuarios, pero en todos los casos se registrarán subas importantes. Los analistas advierten que acelerará la inflación en los próximos meses.
Las personas de mayor poder adquisitivo y quienes no completaron el formulario, ambos grupos pertenecientes al Grupo 1, perderán de manera gradual todos los subsidios que tienen en sus facturas de luz y gas. Por su parte, el Grupo 2, el de más bajos recursos, mantendrá todos los subsidios Mientras que el intermedio Grupo 3, mantendrá los subsidios que hoy tiene en sus boletas, aunque con topes: si consume mucha luz o gas, va a pagar una parte de ese consumo sin subsidios.
La quita de subsidios comenzará a aplicarse con los consumos de este mes, que se pagan el mes que viene, y en esta primera etapa se retirará el 20% de los subsidios. En las boletas que se pagan en noviembre se retirará otro 40% y en la de enero el 40% final, haciendo así que a partir de ese momento estén vigentes las tarifas plenas sin subsidios para el Grupo 1 y para el Grupo 2 que supere los topes.
Para Rubén Telechea, profesor de Economía en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), la medida del gobierno apunta a reducir el gasto público. “Una de las cuestiones que aumenta el déficit fiscal es el subsidio de las tarifas, porque incrementa el gasto público. Las tarifas están subsidiadas en un 70%. Esto quiere decir, por ejemplo, que quien paga $3.000 de luz en realidad debería pagar $10.000. Los otros $7.000 son subsidios del Estado”, contó el catedrático a El Diario Sur.
Y siguió: “Los subsidios los reciben todos, desde quienes verdaderamente lo necesitan hasta quienes pueden pagar más. La lógica del subsidio es la misma que la de un plan social. De hecho, los montos de los subsidios a la energía son mayores que lo que se destina a los planes sociales”.
En ese aspecto, Telechea sugirió que “Argentina tiene dos problemas grandes: uno es la falta de divisas y el otro la inflación”. Y agregó: “La energía, concretamente el gas, que sirve tanto para el propio gas como para generar electricidad, en el país se exporta, lo cual significa una gran salida de dólares. Ante el otro problema, el de la inflación, para que se pueda contener en el medio o largo plazo es necesario alinear las variables macroeconómicas, como lo son eliminar o bajar al máximo el déficit fiscal y la emisión monetaria”.
Por su parte, el analista económico Martín Epstein apuntó: “Hay sectores que van a tener un aumento en la boleta porque van a tener que pagar la tarifa menos subsidiada o tarifa plena. Hay sectores en los que no va a impactar porque seguirán recibiendo subsidios”.
“Para este año se espera reducir el gasto en 47 mil millones de pesos y para el año que viene se estima un ahorro de 445 mil millones de pesos. Este tipo de medidas apunta a reducir el déficit”, dijo el docente de la UBA y miembro del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que recordó: “Durante la pandemia el gasto público se vio aumentado para que funcionara como sostén de los sectores más golpeados por el cierre de la economía. Llegó a haber un déficit de hasta 8 puntos que lógicamente había que reducir”.
Ante eso, en analista sumó: “Los diferentes actores que componen el Frente de Todos planteaban ya reducir el déficit. Hay varios caminos para hacerlo y se eligió uno de manera gradualista con foco en la quita de subsidio de las tarifas. Con esto se puede ahorrar medio punto de déficit fiscal y así llegar al objetivo del año, que era llegar a 2 y medio de déficit. En el medio sucedió que subieron los precios de la energía y eso impacta en lo que subsidia el Estado”.
El impacto de las tarifas en la inflación general
Muchas voces sugieren que la segmentación de tarifas acelerará el espiral inflacionario que atraviesa el país. Para el profesor Rubén Telechea, aquella premisa es cierta en lo inmediato: “Va a ser un golpe al bolsillo, aunque yo estimo que no si se respeta la manera gradualista que el gobierno pactó. No es una medida agradable en el corto plazo, pero buena en el mediano y largo. En el corto plazo vamos a ver una subida de la inflación. El gasto de los hogares va a subir, y eso desencadena nuevos aumentos. A la larga, esta medida junto a un conjunto de otras podría llegar a tender a la baja de la inflación”.
Por su parte, Martín Epstein estimó: “Es de esperar que la inflación de agosto sea muy similar a la del mes anterior, que hubo 7.4% en julio. Hay quienes hablan de 6%, pero sigue siendo alto. Recién al mes siguiente vamos a ver el impacto que tiene esta medida”.
Qué esperar a largo plazo
Tanto Telechea como Epstein coinciden que la segmentación de tarifas es una política pensada para mejorar dentro de un tiempo. En ese sentido, el profesor de la UNLZ comentó que “si se achica el gasto público, va a haber menos emisión monetaria y se van a alineando las variables macroeconómicas, las cuales en el largo plazo indican una baja de la inflación”.
Y agregó: “Alinear las variables macroeconómicas es una condición necesaria, aunque no suficiente, para que baje con el tiempo la inflación, que creo que en el fondo es el gran objetivo de esta medida. No hay que olvidar que esta medida es un pedido del Fondo Monetario Internacional, que quiere que el país tenga excedente de divisas para que pueda pagar la deuda”.
Los cambios con la llegada de Massa
La asunción de Sergio Massa como ministro de Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura vino de la mano de nuevas políticas económicas. Una de ellas: la implementación de la segmentación de tarifas. Sin embargo, para Rubén Telechea “esta idea venía de la época de Guzmán”. En ese sentido, el profesor de la UNLZ explicó: “Lo que hacía falta era un acuerdo político interno para poder llevarla adelante. Yo siempre dije que el diagnóstico de Guzmán era correcto. De hecho, lo que ahora se está aplicando es lo que Guzmán dijo que había que hacer. Guzmán no tuvo la operatividad ni el político que lo encare, algo que el gobierno consiguió con Massa”.
Para el analista económico Martin Epstein “con la asunción de Massa veo más un reordenamiento que un cambio del lineamiento económico”. El miembro de CEPA repasó a El Diario Sur: “Antes había mucha descoordinación y tironeo de partes, lo cual hacía que cada medida se trabara bien se anunciaba. Por otro lado, Tombolini también habló de fortalecer los Precios Cuidados con un modelo más parecido al del programa original y Massa anunció que iniciará acciones judiciales contra las empresas que obtienen divisas al cambio oficial. Ahí hay un programa de política económica que está avanzando”.

