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En el país hay un suicidio cada tres horas y los más afectados son los jóvenes: el abordaje en la región

El Ministerio de Salud de la Nación publicó las cifras sobre la cantidad de suicidios que ocurrieron en el país durante los años 2010 y 2019, totalizando 31.847 casos de personas que se quitaron la vida.

En el marco del último informe epidemiológico, se conocieron números sobre los suicidios en Argentina, un grave problema de salud pública. “En nuestro país, durante el período 2010-2019 se produjeron 31.847 muertes por suicidios, según la información de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud del Ministerio de Salud de la Nación (DEIS)”, dice el documento.

El dato se traduce en 3.185 muertes por año, lo cual representa a unas ocho por día y una cada tres horas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “el suicidio representa un problema de salud pública creciente y prioritario tanto a nivel mundial como regional” y lo define como un fenómeno complejo y multicausal donde interactúan factores biológicos, sociales, culturales, psicológicos y medioambientales.

Para el psicoanalista Federico Lauría, “por qué se mata una persona no es generalizable”, ya que “hay diferentes tipos de suicidios”, aunque destacó: “Transversalmente sí me parece fundamental el lazo social. El lazo social se construye primero en la familia, aunque también el país y la sociedad tienen formas que favorecen o no la construcción de ese lazo”.

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“En ese punto, el propio sistema en el que vivimos y la falta del Estado argentino para compensar las falacias que el sistema crea, juega muy en contra a la hora de mantener psiquismos sanos. No se estaría pudiendo poner frenos”, comentó Lauría a El Diario Sur. Y agregó: “Ante eso, tenemos un modelo que dificultad el lazo social, basado en el individualismo, la meritocracia y el exitismo”.

Al respecto de su postura, sostuvo: “Me parece que hay un sistema en el mundo tendiente al individualismo, al sálvese quien pueda y que prioriza que uno le vaya bien, independientemente de cómo están los otros. La exageración del éxito personal y mérito, creo yo, hace que la gente esté muy concentrada en eso solamente, en el éxito profesional y económico”.

En ese sentido, desde su consultorio particular en Remedios de Escalada, el psicoanalista y miembro fundador de la Asociación Psicoanalítica del Sur señaló que “en los casos donde hay riesgos de vida, es mejor que haya siempre un psiquiatra, porque se puede medicar con un antiimpulsivo, pero también me parece lo más importante que alguien aloje a esa persona desde el amor”. Y sumó: “Si esa persona llegó a terapia, ya hay alguien que se está preocupando por ellos: ahí baja el riesgo”.

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“Pasa generalmente que, la gente que se mata, es porque la familia no lo supo entender a tiempo. Muchas veces también son decisiones introspectivas que no tuvieron ningún pensamiento previo. Y por esto mismo de estar cada uno en la suya, alguien de afuera no puede leer el pensamiento del otro”, cerró el psicoanalista.

Cambios de época

Para Federico Lauría, uno de los aspectos fundamentales a la hora de intentar analizar los suicidios tiene que ver con la crianza. “Hubo una época en la que la mujer criaba y el padre trabajaba. Hoy, con todos los cambios favorables que hubo relacionados con el lugar de la mujer en la sociedad, se generó una dificultad muy grande la crianza”, contó. Y siguió: “Siento que es incluso por falla de los hombres, porque las mujeres pudieron salir a trabajar, pero los hombres no se quedaron a cuidar el hogar. Esas tareas hoy en día deberían ser más coordinadas. Yo estoy 100% a favor de las luchas de las mujeres, pero este cambio histórico para mí está generando grandes fallas en el cuidado, además de demostrar cierta fragilidad en los hombres a lo largo de la historia”.

Preocupación por los jóvenes

Uno de los datos que se desprenden del reporte emitido por el ministerio de Salud destaca que “el suicidio, además, es la cuarta causa principal de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años”. En ese sentido, Federico Lauría lanzó un mea culpa por parte de los adultos: “También me parece que esta mirada adulto céntrica que tenemos termina minimizando las cuestiones de niños y adolescentes. A veces somos bastante crueles con las juventudes”.

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