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Comer sano, cada vez más difícil ante el aumento de los alimentos: la mirada de los nutricionistas 

Los precios de los alimentos son los más afectados por la inflación y los más saludables aún más. Recomendaciones de especialistas para tener una dieta equilibrada y amigable para el bolsillo.   

Uno de los datos más impactantes del Índice de Precios al Consumidor que difundió el INDEC esta semana y que marcó un 12,4% de inflación en el mes de agosto fue su incidencia en los alimentos, que lideran la suba de precios con un 15,6% de incremento.

Entre esos alimentos los más afectados son los más saludables y que tienen un mayor contenido nutricional. En ese sentido, un estudio del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) mostró esta situación con la elaboración de una canasta de productos saludables, que con un valor de $201.000 supera por mucho el valor de la Canasta Básica Alimentaria del INDEC que en agosto ronda los $130.000.

Esta canasta está compuesta en un 60% por alimentos necesarios en la dieta de las personas pero que se consumen menos de lo debido como es el caso de las frutas, las verduras, los lácteos y el pescado. En ese contexto, El Diario Sur consultó a dos nutricionistas de la región con el objetivo de conocer cómo es la situación respecto a la alimentación saludable en un contexto de alta inflación.

“En el consultorio vemos una preocupación creciente por el costo de los alimentos. Sobre todo en la población que asiste a los centros de salud pública”, explicó Sheila Patiño, especialista de la localidad de Ezeiza. “Esta situación claramente podría aumentar las problemáticas de salud relacionadas con la alimentación. Por eso es sumamente importante la educación alimentaria, que permita minimizar el impacto de la economía en la salud de las familias”, añadió.

Los precios de las frutas en el Gran Buenos Aires, mencionando a los productos saludables, subieron un 11,1% mientras que las verduras y legumbres se incrementaron un 19,3% frente al mes anterior, siempre según el informe del INDEC. “Cuando uno empieza a negociar en la alimentación y empieza a consumir los alimentos más baratos, son los alimentos que tienen mayor contenido de carbohidratos, como por ejemplo el arroz, la polenta, los fideos, la papa; ahí empieza a fluctuar lo que sería el plato completo y se aumenta mucho el consumo de carbohidratos, lo cual se convierte en grasa en el cuerpo”, detalló la licenciada en nutrición Martina Rodríguez Rocha de San Vicente.

“Después, a medida que va pasando el tiempo, empiezan a aparecer las enfermedades derivadas de esas dos patologías, como son el sobrepeso y la obesidad. Empieza a aparecer la hipertensión, empieza a aparecer la diabetes 2, empieza a aparecer el colesterol elevado”, continuó la profesional.

“El hecho de no tener, para comprar el alimento, no desnutre, sino que nosotros le llamamos una malnutrición por excesos. Entonces, pasa eso. La gente sigue comiendo, no es que deje de comer, pero una dieta, un plan de alimentación que no es equilibrado, no es completo, y ahí es donde empieza a fallar todo el sistema”, concluyó Rodríguez Rocha.

No obstante, Sheila Patiño comentó que frente a la situación pueden cambiarse algunos hábitos para mejorar la alimentación. “Priorizar la compra de alimentos con buen aporte nutricional. Si disminuimos el consumo de alimentos ultra procesados como gaseosas, golosinas y snacks, podemos destinar ese dinero en alimentos que sean más nutritivos”, señaló.

“Elegir el agua como bebida principal, siempre y cuando sea potable, va a ser la opción más económica y saludable”, puntualizó Patiño. Y agregó: “es importante destacar que no es necesario comprar alimentos específicos para llevar una alimentación saludable. Con el simple hecho de consumir menos ultra procesados, volver a los alimentos reales y a la comida hecha en casa, ya estamos mejorando nuestra alimentación”.

Consejos para comer en forma saludable y gasolera

La nutricionista Sheila Patiño marcó algunos puntos para poder comprar alimentos nutritivos al mejor precio posible:

  • Planificar las comidas con anticipación. De esta manera, nos permite organizar la compra, pudiendo elegir lugares que tengan un mejor precio y también minimizamos el desperdicio de alimentos
  • Aprovechar al máximo los alimentos. Podemos, por ejemplo, comer las pencas de la acelga o las hojas de la remolacha
  • Elegir productos de estación, suelen ser más económicos y también estar más frescos.
  • Aprovechar ofertas de determinados alimentos y conservar en el freezer para consumir más adelante también puede ser una buena opción.
  • Quienes dispongan del tiempo y espacio, producir sus propios alimentos. Algunos vegetales, pueden plantarse incluso en macetas o balcones.

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