“Cuando la agarré en brazos no tenía signos vitales. Había tenido una convulsión y quedó con un paro cardíaco, el cuerpo estaba como muerto”. El relato, cargado de desesperación, corresponde a la vecina de Domselaar Dolores Salvador, que el último martes encontró en ese estado a Emilia, su hija de diez meses.
Pero hubo lugar para un milagro. Dolores y su madre corrieron a pedir ayuda con la bebé en brazos a la casa de un vecino, el ex bombero Christian Baldini. “Hache”, como todos lo conocen en el pueblo, se vistió de héroe: empezó a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmunar (RCP) a la bebé, a la vez que la llevaba en brazos, corriendo, hasta la sala de salud Santa Clara de Asís. Fueron cuatro cuadras eternas.
“Justo cuando estaba llegando a la sala, Emilia pegó el grito y empezó a temblar. Y la estabilizaron en la sala y después la trasladaron. Fue un momento muy feo, es como ver a un hijo muerto. Gracias a Dios estaba Christian, si no fuera por él hubiera estado más tiempo sin respirar. Es un milagro una bebé tan chiquita que tiene un paro y no muere”, describió la madre en diálogo con El Diario Sur.
La secuencia ocurrió el último martes alrededor de las 21 horas. La bebé tenía fiebre y no lograban bajársela. La familia ya la había llevado a la tarde a la sala de salud y le habían indicado ibuprofeno. Horas más tarde dejó de respirar y Dolores no dudó en recurrir a su vecino Christian, que hasta hace poco tiempo era bombero y mantiene su espíritu de ayuda con la gente del barrio.
“Llegaron hasta mi casa a los gritos y me entregaron a la nena que no respiraba y tenía los ojos para atrás. La mamá y la abuela estaban en shock. Empecé a hacerle RCP, y salí corriendo y trataba de seguir haciéndole las maniobras. Fue muy difícil: no es fácil hacerlo estando quieto, así que corriendo mucho más. Pero por suerte salió”, relató ante El Diario Sur Christian, que tiene 32 años y es maquinista en el Municipio en Domselaar.
“En ese momento me puse frío y pude actuar. Pero cuando llegué a la sala y dejé a la bebé me bajó la presión. Me di cuenta de lo que había hecho y se me aflojaron las piernas”, agregó el vecino.
La madre de la bebé también sostuvo: “Mi preocupación es que en la sala de Domselaar nunca tenemos pediatra. El martes nos derivaron a Guernica finalmente”.

