El Impuesto Inmobiliario Rural, que depende de la provincia de Buenos Aires, llegó con aumentos, en promedio, del 400% para los productores rurales de San Vicente. Esta suba sideral se combina con una injusticia tributaria que viene desde hace 12 años: por su cercanía a desarrollos inmobiliarios, los campos de San Vicente tienen una valuación fiscal superior a los distritos vecinos y similar a los de las zonas de mayor productividad, cuando en realidad se trata de tierras con mucho menos valor productivo.
San Vicente: quejas en el campo por la suba del impuesto rural con un promedio del 400%
El fuerte aumento definido por la provincia se suma a la valuación fiscal "a nivel country" que tienen los campos de San Vicente.
El Diario Sur tuvo acceso a un documento elaborado por la Sociedad Rural de San Vicente en el que analiza las subas en diferentes parcelas de campos tomadas como caso testigos. Algunos ejemplos. En un establecimiento de 294 hectáreas pagaron en 2023 cada una de las cuatro cuotas del impuesto inmobiliario rural $226 mil. En 2024, ese mismo establecimiento pagará $813 mil pesos cada cuota, redondeando un aumento del 360%. Uno de 113 hectáreas, pasó de $35 mil a $128 mil. Otro de 880 hectáreas, de $912 mil a $4 millones. Y la lista de ejemplos sigue, con aumentos en promedio por 404%, según detallaron desde la entidad.
“Es una locura este aumento, pensando que todavía no terminamos de salir de la sequía”, remarcó Horacio Deciancio, presidente de la Sociedad Rural, en diálogo con El Diario Sur. “La Legislatura había aprobado un tope de aumento del 200% en el Impuesto Inmobiliario Rural, pero no se está respetando. Además sacaron el beneficio por pago con débito automático y por buen contribuyente, que era del 20%”, agregó.
El fuerte aumento aplica a toda la Provincia, pero es más delicado en San Vicente, dado que desde el revalúo inmobiliario de 2011 las parcelas rurales tienen “valor como para vender a un country”, explican en la Sociedad Rural. Es por eso que no aplica el tope del 200% que había acordado la Legislatura Bonaerense para este año, porque ese tope estaba pensado para parcelas que tengan un valor de hasta 199 millones de pesos de base imponible. Con el famoso “valor country”, campos no muy grandes quedan por encima de la base imponible marcada por la Provincia.
Además, Deciancio describió la situación que atraviesa el campo de San Vicente tras la histórica sequía de los últimos años. “A mucha gente se le murieron animales o los vendió a precios bajos, es decir que perdió capital, por lo que los ingresos son menores. En la actividad que más tenemos acá, que es la cría de hacienda, es en la que más se nota esto”, sostuvo el dirigente. Y lo graficó con un ejemplo: “En los últimos años, en cada campaña de vacunación para terneros, vaquillonas y novillos se vacunaban 32 mil cabezas, mientras que en la campaña de octubre se vacunaron 24 mil cabezas, así que hubo una reducción drástica”.
El largo reclamo de la Sociedad Rural de San Vicente por los impuestos “a valor country”
“En 2011, durante la gestión de Scioli como gobernador, se hizo un revalúo inmobiliario en el que ARBA tomó como referencia el valor de los últimos campos vendidos. En ese momento se estaban vendiendo campos en la línea de la Ruta 58 para hacer countries, lo que tiene un valor mucho más alto que un campo para producción”, señala Horacio Deciancio, presidente de la Sociedad Rural de San Vicente, sobre la génesis de la “discriminación impositiva” que sufren los productores locales.
A partir de aquel revalúo, se dan situaciones disparatadas. Los campos de San Vicente pagan cuotas más altas del Impuesto Inmobiliario Rural que los de Brandsen o Cañuelas, que tienen campos más productivos. Los de San Vicente están equiparados a los de la llamada zona núcleo, como Rojas o Capitán Sarmiento, donde la soja tiene rindes récords. “Hay que tener en cuenta que en San Vicente tenemos tierras bajas, arcillosas, que se pueden usar para cría de hacienda o tambo en algún caso, pero no para agricultura, que es la actividad más rentable”, sostuvo Deciancio.
Dado este cuadro de situación, la entidad local viene elevando reclamos periódicos a la gobernación bonaerense, a ARBA y la Legislatura para buscar una solución. Después de Scioli ya pasó María Eugenia Vidal y ahora Axel Kicillof y no encuentran solución. “Y el intendente menos nos apoya. La municipalidad no nos apoya en nada”, apuntó Deciancio.
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