La clasificación de la Selección Argentina a los octavos de final del Mundial desató un gran festejo en el centro de San Vicente, en cercanías a la plaza Mariano Moreno. Cientos de vecinos salieron a las calles para celebrar una victoria y desahogarse por el sufrimiento del partido. Hay cánticos, cuadras cortadas alrededor del Municipio y caravanas de autos a los bocinazos.
Euforia en un San Vicente al borde del infarto: "Lloramos en el entretiempo"
Cientos de vecinos se reunieron en el centro de San Vicente para festejar y desahogarse: "En el tercer gol nos rompimos gritando".
Franco y Uriel, alumnos del Colegio Comercial, contaron que siguieron el encuentro junto a sus amigos: "Muchas emociones y mucho sufrimiento, lo vimos juntos con todos los chicos. Hubo momentos de angustia, no decíamos nada, en el entretiempo nos pusimos a llorar y en el tercer gol nos rompimos gritando, no dábamos más", relataron.
Entre los más chicos también se vivió con intensidad. Salvador, de 10 años y vecino de Burzaco, contó entre risas que faltó a clases por el partido: "Lo lamento profe”, expresó y contó las sensaciones que vivió: “Sufrí, no sabía ni qué hacer cuando perdíamos y después, cuando lo remontamos, fue una felicidad tremenda".
Yoana Romero reconoció que durante el primer tiempo perdió las esperanzas: "Morí, me fui a acostar, lloré en el entretiempo, pero después me levanté, me puse la pava, unos mates hasta que se levantó Argentina y vamos que pasamos", festejó.
Sandra, integrante de la familia Báez Fretti, destacó la emoción de compartir una nueva celebración con su hijo: "Viene a todos los festejos, toca el bombo ahí en el medio y estoy re emocionada porque de chiquito viene a tocar. Estamos re felices porque, la verdad, a pesar de todo el sufrimiento del partido, la pasamos re lindo".
Cómo vivieron los vecinos cada gol
Fausto, de 8 años, recordó cada gol: "Gritamos el primer gol, pero no como si estuviéramos por ganar. El segundo, chau, ya festejamos el empate y el último nos volvimos locos".
Olivia, alumna del Colegio San José, también describió el subibaja de emociones: "El primer gol de Egipto lloré, el segundo también. Con el primero de Argentina grité y con el último abrí la puerta de mi casa y salí a festejar con mis vecinos gritando", contó.
Con banderas, bombos, camisetas y bocinazos, familias enteras se reunieron en el centro de la ciudad apenas terminó el encuentro. En diálogo con El Diario Sur, chicos y grandes coincidieron en que el desarrollo del partido los hizo pasar por todas las emociones antes de poder festejar.
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