Historias de Country, por Edgardo Fornero: Pitón, Gorostodi y los otros. Capítulo 6

Edgardo Fornero es vecino de Canning y autor de la novela "La bahía de San Francisco". Este es el capítulo 6 del cuento por entregas "Pitón, Gorostodi y los otros".

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Genaro Scaparuccio era un siciliano que llegó al país en los 50 y sobrevivió cortando el pelo en un galpón de Tapiales al que bautizó "Poloquería". Entrados los 70, la mudanza del Mercado Abasto a la Ricchieri le brindó la oportunidad de abrir un puesto en la nave central. Con los años, el negocio pasó a manos de su hijo Pópolo y de éste a su nieta Yolanda.

Pegado al negocio de los Scaparuccio estaba Carotenuto Hermanos, puesto manejado por Pepino, el último heredero de la familia. Pepino lucía rústico, pero amable. En cuanto Coqui y Pitón se hicieron anunciar los hizo subir hasta un entrepiso ambientado con la música de Los Palmeras. Les ofreció asiento, llamó a un asistente y les hizo servir café.

-Me sorprendió el llamado que me hicieron- dijo con gesto de preocupación -Ustedes son del country donde trabaja la Virgilia. ¿Hubo algún problema con ella?-Nooo, quédese tranquilo- se adelantó Coqui -Virgilia es una chica excelente. No hay ninguna queja.-¿Entonces?-El problema lo tenemos con un amigo que anda por la banquina y si la mujer se entera lo va a matar- dijo Pitón Nardone sin vueltas -El hombre le dio cobijo a una chiquilina en un cotorro de Puerto Madero y parece que Virgilia le dio la cana.-Si de eso se trata pueden quedarse totalmente tranquilos, muchachos. La Virgilia es una tumba. -No tenemos ninguna duda- afirmó Coqui -Lo que pasa es que su vecina Scaparuccio nos arrebató la llave de una propiedad bajo amenaza de revelar lo de nuestro amigo. Y nosotros pensamos que quizás usted... Sin maldad, claro...

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-¿¿¡¡Vinieron a tratarme de buchón!!??- Carotenuto le dió un golpe al escritorio que hizo volar los cafés por el aire....-¡Cálmese, Pepino!- le lmploró Coqui -No lo hemos querido ofender. Mal podría buchonear a alguien que no conoce. Nos referimos a que tal vez pudo haber hecho un comentario de esos que se hacen al pasar, como chanza, como picardía.

Carotenuto se volvió a acomodar con el rostro enrojecido. Se acodó sobre el escritorio, cruzó los dedos de las manos y escudriñó a sus dos visitantes.-¡Mírenme bien!- les dijo con los ojos desorbitados -¿Ustedes conocen a la Scaparuccio?.. ¿Tienen relación con ella?..-Sssi... si- respondió tímidamente Coqui -Relación con ella no, pero la conocemos bastante..-Muy bien.. ¿Se fijaron dónde tiene el puesto?.. ¿Se dieron cuenta que vende la misma fruta y la misma verdura que yo?-Sssi.. si, claro. Bueno... No mucho porque nos hemos cuidado de no dejarnos ver por ella...¡¡Díganme entonces como mierda quieren que me lleve con esa mujer!!... ¡Hace diez años que no le cruzo el saludo!... ¿Qué se pensaron? .. ¿Que a la tarde la invitaba a tomar mate para contarle lo que hace el pelotudo amigo de ustedes? Más tarde, sentados junto al ventanal de la YPF que da a la Ricchieri y con un renovado par de pocillos sobre la mesa, Coqui y Pitón enviaron un breve whatsapp al Chat Los pollerudos sin culpa: "Carotenuto no tiene un carajo que ver"."Perdimos la punta del ovillo", escribió el Profesor Hortigosa a continuación. "No nos queda otra que jugarle a Yolanda con la misma baraja que ella le jugó a Piatti"."Comparto", reafirmó el Dismétrico Araya. "La tenemos que embocar en algún renuncio...""¿En qué renuncio la vas embocar, Disme?", escribió Gorostidi. "Si se va a dormir a las nueve y se levanta a las cuatro" "El vecino que vive frente a su casa juega al tenis conmigo", apuntó Julito Barale "Dice que le llama la atención que los domingos a la mañana deja la 4 X 4 en el garaje y sale con el autito del hijo...""A esa hora el pibe está durmiendo", aportó Beto "¿Tendrá una trampita afuera?...." "¡O adentro!", se entusiasmó el Chueco Piatti. "En una de esas la tramoya la tiene en la otra punta del country..."

Chequeado con Vidal que Yolanda Scaparucció salía del barrio como había apuntado el amigo de Julito Barale, ese domingo el propio Barale y Cachito Gorostidi se apostaron en el estacionamiento del country para verla salir. A las 8.35 se levantó la barrera y el 207 blanco de Braian, con su madre al volante, saltó a la ruta rumbo a la 205."Yolanda saliendo del Barrio" escribió Julito en el chat Los Pollerudos sin culpa y todos le levantaron un pulgar, salvo Coqui Celoria que seguía durmiendo.

Recorridos un par de kilómetros el 207 salió de la ruta y estacionó sobre Mondongo Way. Cuando la Scaparuccio se bajó del auto los ojos de sus perseguidores la acompañaron hasta la entrada de una panadería. "Yolanda bajó a comprar factura y otra vez está en marcha", fue el parte de Barale un par de minutos más tarde.Todo indicaba que el periplo la iba a depositar en algún sitio apartado de su punto de partida. Sin embargo, para sorpresa de los escoltas, al llegar a la rotonda de Ezeiza el autito dio un giro de 360 grados y se detuvo en la parada de colectivos. "Yolanda pegó la vuelta en la rotonda y ahora está por hacer subir a una persona", escribió esta vez Gorostidi.

"¿¿Quién es??", se atropellaron para preguntar todos."Virgilia", respondió tímidamente Julito cuando constató que se trataba de la empleada de seguridad."¡Van a la misa de las nueve!", escribio Beto Cantalépore, desconsolado. "Vidal ya nos cantó que esa piba se confiesa".Cacho y Julito vieron entonces como la pasajera subía al 207 y el autito retomaba su camino en dirección a la iglesia.

Metros más adelante Scaparuccio encendió la luz de giro a la altura de la estación de servicio.

"Van a entrar a cargar nafta.. ¿Qué hacemos?""¡Bajen a limpiarles el parabrisas y pidanle unas monedas!" Escribió Pitón. "¡Vuelvan a casa, boludos!""Pará, Pitón.... Pará un poco. Nos equivocamos... No entraron a la estación de servicio....""¿A dónde se metieron, entonces?""Eeeh... Eesteeee"... titubeó Barale, esta vez con un audio grabado. "Acaban de entrar al Nido de las Alegrías"..."¡¿Las dos palomas?!... ¡¿Adentro del Nido juntas?!", devolvió Araya con una exclamación de incredulidad. "¡¿La Scaparuccio con Virgilia?!", la voz de Coqui que recién se despertaba pareció sonar desde el más allá.

El estupor y el silencio se apoderaron del Chat. Hasta que por fin la voz rectora del Profesor Hortigosa se hizo escuchar:"Señores, como buenos caballeros guardaremos este secreto más allá del rédito que podamos sacar de él. El amor es un canto a la libertad de géneros y no sería noble de nuestra parte que sometamos a estas damas al escarnio de nadie."

Dos horas más tarde, la trompa del 207 se volvió a asomar a la ruta y Yolanda creyó reconocer la identidad de dos malabaristas muy torpes que arrojaban naranjas por el aire. ¿Nardone era uno?... ¿Cantalépore el otro?... En esa disyuntiva estaba cuando repentinamente sintió el golpeteo de una moneda sobre su ventanilla. Apenas oprimió el botón y ésta comenzó a bajar, descubrió la sonrisa a mandibula abierta de otro conocido. El Chueco Piatti.-¡Yolandita, qué suerte encontrarte! ¿No sabés de una cerrajería por aquí cerca? Me encargaron un par de llaves nuevas.

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