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La historia de Pedro Campomar, el investigador que reconstruyó la historia de Esteban Echeverría

Pedro Campomar murió a los 101 años. Fue investigador, periodista y autor de 27 libros sobre la historia de Monte Grande y Esteban Echeverría.

Pedro Campomar, uno de los vecinos más reconocidos de Monte Grande y pionero de la investigación histórica de Esteban Echeverría, murió a los 101 años. Había nacido el 18 de enero de 1925 y desde entonces vivió siempre en el mismo lugar, en la zona de Independencia y Nuestras Malvinas. “Siempre en la misma vereda y en la misma puerta”, solía decir.

Pedro Campomar en su casa del centro de Monte Grande.

Pedro Campomar en su casa del centro de Monte Grande.

Campomar dedicó gran parte de su vida a investigar, escribir y recuperar historias vinculadas con Monte Grande y el distrito. Su trabajo incluyó 27 libros sobre la historia de la región, con investigaciones sobre las calles, hechos históricos, personajes locales y un atlas que recorría acontecimientos ocurridos desde el siglo XVI.

Pedro Campomar y la historia de Monte Grande

“Yo nací en el año 1925. En aquel entonces, Monte Grande no tenía ni partera, ni hospital. Los chicos nacían en su propia casa, en manos de alguna experta”, aseguró sobre su nacimiento.

“Acá en Monte Grande había una señora muy bien, llamada Amalia Petrazzini, que tenía una mano, digamos, yo siempre digo la mano de Dios, porque casi todo Monte Grande nació a través de sus conocimientos como partera, entre comillas, ya que más que partera, era comadrona”, recordó.

En una entrevista realizada por El Diario Sur en enero de 2023 en ocasión de su cumpleaños, Campomar repasó su vínculo con el lugar donde había nacido y vivido durante toda su vida. “98 años y todavía estoy cacareando”, había bromeado entonces.

También recordaba el Monte Grande de su infancia como un pueblo tranquilo, donde los vecinos se conocían y los chicos podían jugar en la calle. “Yo jugaba en la vereda, ahora eso no lo ves ni de casualidad”, señalaba.

Su interés por la historia comenzó desde muy joven. En 1939, cuando tenía 14 años, se incorporó al equipo del periódico “Juventud”, dirigido por Orencio Antonio Mainer, quien por entonces estaba al frente de la Parroquia Inmaculada Concepción.

“Me fui identificando con la historia porque me parecía que la gente no estaba al tanto de nuestro pasado, siempre me gustó buscar entre hechos curiosos”, había explicado en una entrevista con El Diario Sur. Y agregaba: “Lo que me gusta de este trabajo es el sondeo, la investigación sobre cosas que nadie sabe que existieron”.

Más adelante fue corresponsal local del diario porteño La Prensa y continuó desarrollando investigaciones sobre la historia de Esteban Echeverría. Uno de los ejes de sus trabajos fue reconstruir el origen de Monte Grande y rescatar episodios que consideraba poco conocidos.

El origen del nombre Monte Grande

Según relataba Campomar, el nombre Monte Grande se remonta al siglo XVII. En 1630, Mayor Humanes de Molina, esposa del capitán español Pedro Gutiérrez, habría visitado el criadero de mulas que sus hijos tenían en la zona y, al encontrarse con una extensa arboleda de talas, expresó: “Qué bello es este Monte Grande”.

“En la zona cercana a la Laguna de Rocha había un bosque de distintas formaciones de talas o cina cinas, que son plantas autóctonas. La tala es un árbol de tronco duro, que era utilizado para leña en la ciudad de Buenos Aires”, explicó.

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Campomar también investigó la llegada de inmigrantes escoceses a la región, el desarrollo de las primeras construcciones de material, la producción lechera y otros episodios vinculados con los orígenes de la localidad. En sus relatos aparecían además la estancia Los Remedios, la historia de una antigua espada encontrada en la zona y distintos personajes relacionados con el pasado de la región.

El Museo La Campana y sus reconocimientos

Otro de los capítulos centrales de su trayectoria fue su participación en la fundación del Museo La Campana, institución creada en 1980. Campomar estuvo involucrado desde sus comienzos y fue su primer director.

“Comenzó a crecer a través de donaciones, nadie se negaba a dar algo. Visitando a las viejas familias del partido, siempre se conseguía algo”, recordaba sobre los primeros años del museo.

Su trabajo también recibió reconocimientos institucionales. La Municipalidad de Esteban Echeverría lo declaró Ciudadano Ilustre en 2002. Cuatro años después, en 2006, la Cámara de Diputados de la Nación lo distinguió como Mayor Notable Argentino, con diploma y medalla de honor.

Su último libro estaba dedicado a un personaje conocido como “el Cuerudo”, un paisano que vivía en la zona de La Colorada, cerca del arroyo Santa Catalina, durante la época de Juan Moreira.

“A esta altura de mi vida no pienso en escribir ningún libro. Lo único que me interesa es que los que ya escribí se lean. Me gustaría que la Municipalidad los reproduzca y los regale”, había dicho en aquella oportunidad.

Con su muerte, Monte Grande pierde a uno de sus principales investigadores y divulgadores de su historia local, después de una vida dedicada a reconstruir y preservar el pasado de la ciudad y de Esteban Echeverría.

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