Editorial

Darle comida al dolor

No voy a escribir del papelón de la AFA. Dan vergüenza. Empequeñecen, aún a los que ya eran pequeños. Voy a escribir de las distintas formas del dolor.

Darle comida al dolor
El Diario Sur

El lunes pasado, Clarin publicó una extensanota que fue uno de sus temas de tapa. Daban cuenta de un informe de una ONGporteña que refería al crecimiento de las agresiones de pacientes y familiaresa médicos. La información estaba basada casi exclusivamente en hechos dados enla ciudad de Buenos Aires, sin embargo la nota la ilustró una foto delPoliclínico Sofía T. de Santamarina y una extensa nota en un recuadro a la Dra.Gilabert. La foto refleja la fachada del hospital pintada con la leyenda:"asesinos". En la entrevista, Gilabert narra acerca de lo sucedido enseptiembre pasado cuando familiares dedos vecinos que perdieron la vida en el nosocomio ingresaron al grito de "asesinos”,pidiendo justicia y grafitando bronca y dolor en todas las paredes que encontrabana su paso. Gilabert declara en la nota de Clarin que fue agredida físicamentepor éstos, y que estuvo luego bajo tratamiento médico.

Parala redacción de Clarin "los familiares" y "los pacientes"acusados por Gilabert no tienen nombre niapellido, ni vida o afectos, ni pasado ni proyectos. No tienen cara ni voz.

Este miércoles vinieron a nuestraredacción. Y nos contaron su verdad. Nos quebraron por el dolor de sus pérdidasirreparables y también por la enorme sensación de injusticia de haber estado incluidos"anónimamente" en una nota que faltaba a la verdad. Que no dabacabida a su verdad y hacía caso omiso de los hechos que sucedieron luego. Nosacercaron copias de las denuncias por mala praxis que formularon contra losmédicos que atendieron a sus seres queridos; otra por lesiones que le habríaproducido la Dra. Gilabert con el elemento cortante a una de las tías de Dafne;y otra formulada ante el INADI donde una docena de testigos afirman queGilabert los nombró "negros de mierda, villeros".

Serála justicia quien determine si Dafne (2 años y 7 meses) y Sandra (48 años)estuvieron mal atendidas o desatendidas en el Santamarina antes de perder lavida. La misma justicia que juzgará a Gilabert por lesiones físicas y morales.

Nosotros no podemos mirar para otro lado.Somos padres, esposos y/o hijos. Si al dolor de una pérdida irreparable, lesumamos la falta de atención, contención y/o respuestas profesionales dequienes juraron defender la vida y aún más, le sumamos agravio ydiscriminación, estamos perdidos...

Esta semana se celebró el Día del Médico.Hay pocas profesiones y vocaciones que valore tanto como la de los médicos. Algún distraído,o mal leído, me quiso poner en contra a la corporación médica por opinionesanteriores en esta misma página.

Hace casi 7 años soy testigo del esfuerzo,compromiso y dedicación de Matías, mi hijo mayor, y su compañera de vidaMilagros. El está en la recta final deuna carrera que no le permitió distracciones y que le hizo postergar tiemposfamiliares, de ocio o con amigos. Mientras escribo estas líneas, Milagros seencuentra en San Salvador de Jujuy a 1500 km de sus afectos, porque eligióhacer su rotacion obligatoria en un hospital donde su aporte pueda ser util ymas lo necesitan. Se que ambos serán buenosmédicos. Sin embargo, siempre pido queDios los acompañe y les de la lucidez yla sabiduría necesaria para que no se equivoquen en forma irreparable. Sin embargo, también sépositivamente que nunca van adiscriminar ni insultar a un paciente.

Buena semana.