"El tema" de la semana fue la marcha del 18F.
Un análisis compartivo de lo que reflejaron los medios, y que consumenlos ciudadanos, da vergüenzaajena. 400.000 personas para unos fueron 50.000 para otros. Un homenaje a unfiscal muerto o una marcha opositora al gobierno. Los análisis de la"composición de la gente" de la marcha generan un poco de pena eincredulidad. Como una paradoja del destino, también hubo políticos quetuvieron la "humildad" de "mezclarse con la gentecomún"(?!), y otros funcionarios que fueron a la marcha como "simplesciudadanos".
Pobres de nosotros,ciudadanos comunes, que elegimos representantes que no se sienten "simplesciudadanos" y que solo de vez en cuando, y siempre que les convenga, seráncapaces de "mezclarse con la gente común". Solo un rato...
Una enorme párrafoaparte ameritaría el análisis de algunas de las entrevistas, intencionadas ydirigidas según los intereses editoriales/empresariales, a los concurrentes.Así, vimos como las cámaras daban espacio a los que lloraban, a quienesreclamaban justicia con panfletos de partidos políticos, a fiscales cuyapresencia en la marcha contradice tarea histórica en la propia causa queinvestigaba Nisman, a los que anunciaban la inminente renuncia de lapresidente, a los que decían que bajo los paraguas había poca gente joven...
Ellos y nosotros. Todoel tiempo, en todos lados ener todas las situaciones posibles. ¿A quién leconviene el "ellos" que degrada, descalifica, niega o desconoce,según interés y voluntad? Se trata de un "ellos" que mañana puede ser"nosotros" y viceversa. Parece un infantil juego de palabras. Parece.
¿Por qué elijo ponerla mirada en estos "detalles"? Porque no creo en el antagonismopermanente. La Argentina de unitarios y federales, de Hernández y Sarmiento, semultiplicó en cientos de ejemplos de distinto tipo, grado y calibre a lo largode 200 años de país. Debiéramos, en algún momento, dar el salto que nos permitauna convivencia armónica, que respete diferencias, que iguale ciudadanos y leasigne y reconozca responsabilidades distintas, en la que el "orden"no sea de derecha o izquierda, se restablezca la confianza y la honestidad no sea una virtud sino unaobligación.
Podrás decir que soyun soñador, pero no soy el único. John Lennon, 1940-1980






