EDITORIAL

Sobre inseguridades y miedos

La inseguridad iguala y condiciona. Da lo mismo ricos y pobres a la hora de sentirse seguro, o inseguro.

Sobre inseguridades y miedos
El Diario Sur

Vivimos desconfiando de los otros,observando sus movimientos, interpretando luces y sombras. Aún cuando losporcentajes y las estadísticas de nuestros distritos no arrojan númerosalarmantes, y están bajo la media histórica propia y del resto del conurbano yla Provincia de Buenos Aires; cuando un hecho de inseguridad nos afectadirectamente, convierte aquel porcentaje en un 100% para el damnificado y sufamilia. Poco les importará si su caso está dentro, o fuera, de la media. Y eslógico.

Hace ya dos años Juan Carr vieneproponiendo "veredazos". Se trata de un día de encuentro de losvecinos en las calles de sus ciudades, en todas las cuadras de los barrios dequienes decidan juntarse con sus vecinos a charlar y tomar mates en la vereda.Algo así como recuperar la antigua tradición que solo perdura en la vida de lospueblos del interior.

La propuesta de Carr empezó en una Rosarioconvulsionada por saqueos y droga con la idea de vencer los temores y"tomar" las calles como un espacio de todos.

Estamos encerramos, arrinconados, pornuestro temor creciente a la violencia y a los robos. Cada vez hay más miedo, yel miedo paraliza y nos deja dentro de casa.

Así le damos paso a los que hacen de lainseguridad un gran negocio, a los que siembran más miedos para cosecharbeneficios propios. Peor aún son los políticos y dirigentes que utilizan lainseguridad de otros para sí, y hacen demagogia prometiendo planes que nuncadifundieron o se sostienen como la única llave para solucionar el flagelo,siempre que sean "elegidos". Hay también quienes parecen regocijarserelatando y difundiendo el hecho "policial del día", y multiplican supropio morbo en la reacción temerosa de los demás...

Dicho todo esto parece una utopía lapropuesta de salir y encontrarnos con los otros, con nuestros vecinos, con losque comparten nuestra comunidad. "El Veredazo no es un una protesta. Es unapropuesta”, dice Carr. Tal vez, cuando logremos que estos días especiales deveredezos se conviertan en costumbre, habremos perdido miedos y recuperadonuestros espacios públicos. Algo así como "marcarle la cancha" a losque eligen vivir fuera de la ley y a los "vivos" que solo buscanbeneficios personales en el dolor de los demás.