EDITORIAL

Pactar para vivir

Aquí te aplaudirán, te aplastarán/ aquí la frustración, la piel, las ganas,/ aquí serás payaso y domador/ y serás el juez y el perdedor,/ aquí se invertirán los roles/ para usted.
lunes, 16 de marzo de 2015 · 08:00

La canción se llama en realidad Actuar para vivir, casi todos la conocimos de la mano Juan Carlos Baglietto a principios de los 80, cuando la música nacional empezaba a ganarle espacios a las bandas extranjeras en las radios, post guerra de Malvinas.

La recuperación de la democracia vino de la mano de un político que terminaba sus discursos de campaña recitando el preámbulo de la Constitución Nacional. Alfonsín hizo escuela en la tarea de recuperar los valores de la democracia para una sociedad que quería dejar atrás los años mas oscuros de su historia. Después inició un gobierno que alternó ilusión y esperanza con decepción. Pasamos de la primavera democrática a la hiperinflación y del histórico juicio y condena a las Juntas militares al punto final y la obediencia debida. Alfonsín será recordado como el presidente que reconquistó la democracia y también con el que tuvo que renunciar a convicciones en pos de mantener la gobernabilidad primero (alzamientos militares) y limitar la voracidad menemista después (pacto de Olivos). En ambos casos "pactó". Con diferentes urgencias, necesidades y objetivos, pactó. Y generó un antecedente que no siempre fue bien leído por sus correligionarios. Alfonsín habría pactado para gobernar un país hacia la democracia estable primero y pactado con un presidente electo para limitar su permanencia en el poder después. Se puede entender como una forma de ir construyendo política si se quiere.

Todo lo que le sucedió luego al partido centenario sólo contribuyó a desdibujarlo. Sus múltiples corrientes internas no generaron otra cosa que nuevos "internismos". Y estos, nuevas corrientes que terminan en horizontes bien lejanos a los dirigentes que pensaron la Argentina de fines de 1800 y comienzos de 1900. Hoy, se debate si se suma o no a un sello político o a una nueva alianza sólo con intencionalidad de cargos políticos, para retener legisladores, intendencias o gobernadores. El proyecto de país, bien gracias. 100% de pragmatismo político. Los dirigentes que no priorizan ideales, misiones históricas, o modelos (cuales quiera que sean) y sí buscan asegurarse un espacio de poder o un salario, terminan indefectiblemente alejándose de la gente. Y pierden su confianza y sus votos.

Qué felices los que actúan para vivir...

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