Hasta 1930 la estación fueincorporando nuevas obras destinadas a dar respuestas a su crecimiento ydemanda: nuevos ramales, nuevo hall y espacios públicos, más transporte decarga y pasajeros.
Como senador del estado de Buenos Aires a fines de la décadade 1850, Domingo Faustino Sarmiento pidió una garantía para un préstamo de800.000 pesos para ampliar el ferrocarril que sus colegas políticosconsideraban excesiva. Sarmiento respondió indignado: "no he de morirmesin ver empleados en ferrocarriles, y para eso no se precisan ochocientos mil,sino ochocientos millones de duros!. Los senadores se empezaron a reír, ySarmiento pidió que sus risas constaran en las notas del taquígrafo: "Porquenecesito que las generaciones venideras sepan que, para ayudar al progreso demi país, he debido adquirir inquebrantable confianza en su porvenir. Necesitoque consten esas risas, para que se sepa también con qué clase de necios hatenido que lidiar.
No se trata de una lección de historia, ni de lareivindicación, que no estaría ciertamente de más, de una de las figurasemblemáticas de la construcción de la Argentina. Sí, de poner en "escalade época" la epopeya que significó impulsar la red ferroviaria cuandohabía, seguramente, muchas necesidades "más urgentes".
Recuperar este tiempo de la historia es de una actualidadque asusta. Lo urgente y lo importante no siempre van de la mano, y muchasveces la urgencia se presenta con una "violencia" que nos puedeconfundir. Vivimos en ciudades donde no están consolidadas las redes de agua ycloacas, por ejemplo. Seguramente porque siempre aparecieron urgencias decoyuntura y también porque no sobraron los "Sarmientos" en nuestrahistoria, que estuvo construida por dirigentes que no siempre estuvieron a laaltura. La diferencia la hicieron y la harán los que tienen un proyecto queexcede al interés personal, chiquito y mezquino. Dotar de una red de cloacas yagua a una ciudad es una obra cara, larga y no se ve. Entre la urgencia y lamezquindad supimos conformarnos con administradores y no reclamamos estadistas,o con simples lectores de encuestas y no con quienes se formaron para conducirun futuro mejor.
Así las cosas, todos opinamos y sabemos de casi todo.Tenemos idea, opinión formada (o algún amigo que sí sabe), para casi todos lostemas, situaciones y necesidades que puedan surgir.
Brindo por dirigentes, en el orden e institución que sean(intendentes, presidentes de clubes, countries, sociedades de fomento, etc.) conrigurosidad, planificación, estudio y proyecto. Y también porque no se cansende tener que lidiar con los necios de la época.






