EDITORIAL

Del éxtasis a la ruina

La canción de la Bersuit refleja como pocas de que va eso de la "cultura argenta". La argentinidad al palo es probablemente un resumen cargado de ironía y cinismo de cómo nos vemos y actuamos como sociedad.

Del éxtasis a la ruina
El Diario Sur

Hace solo una semanaestuvimos a dos penales de la gloria en Chile. Hoy buscamos a los mufas,denostamos al mejor jugador del mundo, asistimos a mil interpretaciones(futbolísticas, sociológicas, físicas, políticas, psicológicas, etc.) de losporqués. ¡Si somos los mejores! ¡Tenemos a los mejores! ¿Por qué"fracasamos”? La indignación crece de la mano de la confusión. Porque enla Argentina ser segundo es fracaso, como fracasó Holanda del 74 o aquelmemorable Argentinos Juniors del 84. ¿Quién se acuerda de cómo jugaban? Siperdieron...

A la historia de unitariosy federales, Rosas y Sarmiento, conservadores y socialistas, radicales yperonistas, River y Boca, Menotti y Bilardo se le suma ahora Maradona y Messi.Y ahí acomodamos el discurso según más nos convenga. Los resultadistassostienen que Messi será menos hasta que gane un Mundial, vale aclarar que elrosarino ya ganó mucho más que Maradona es toda su carrera. Los que describe"la argentinidad" no aceptan comparaciones. "Diego era pasión,trasgresión, potrero. Messi es un pecho frío...". Así somos.

Claro que si elresultado del sábado pasado en Santiago hubiese sido otro, nadie discutiría almejor jugador del mundo. Porque es el mejor. Pero no juega solo. Sufre la misma"enfermedad nacional" de la que no logramos curarnos: la veneracióndel "mesías". En nuestro país lo colectivo siempre queda eclipsadopor la "gran jugada" personal. Y los que nos salvan, o nos hunden,son personas, individuos. Ellos tienen la facultad de llevarnos al cielo o alinfierno. Como si el resto "no jugara".

Así las cosas, elmenemismo fue culpa de Menem, el grondonismo de Grondona y el proceso militarde Videla. La verdad es que todos sabemos la verdad, pero resulta más cómodo ysencillo cargarle éxitos y fracasos a las personas porque es más duro asumirloscomo sociedad. En este análisis el fútbol es una anécdota, pero resulta un fielreflejo de cómo somos. Los nombres propios antes que las ideas y los proyectos,cuando las ideas y los proyectos debieran "elegir" a los hombrescapaces de llevarlos a cabo. Entonces siempre vamos a esperar la jugada genial,la creatividad que solo tenemos nosotros, los argentinos. Ya sea para hacer un gol o para definirpolítica social o económica. Somos los mejores, los más talentosos y ademástenemos la viveza del potrero y la suerte del campeón...

Amigos: ¡la suerte esmufa! Si nos apoyamos exclusivamente en la suerte estamos fritos. Seamosrigurosos, estudiemos, proyectemos a largo plazo, dejemos de lado elindividualismo para construir colectivamente. Solo así podremos proyectar unfuturo mejor.

Mientras escribo estoleo un graph de un canal de noticiasque promociona una encuesta: ¿Messi debe seguir en la selección? El día quecrezcamos como sociedad, tal vez nos avergüence haber convivido con tantamediocridad.