Editorial

Al gran maestro argentino, ¡salud!

"Música maestro", nos predispone a escuchar, a disfrutar del arte de quien sabe más que el que lo exclama.

Al gran maestro argentino, ¡salud!
El Diario Sur

"Dibuje maestro" es bienfutbolero. El que "dibuja" suele pintarle la cara a los rivales. Nose le dice a cualquiera porque en cada equipo son menos los que están encondiciones de "dibujar".

"¡Qué maestro!", es un halago conmayúsculas. Solemos reconocerle la condición de maestros a aquellos que hacencosas que nosotros no podríamos. Aún cuando su objetivo no sea"enseñar" será un maestro el talentoso, el que tenga un don, el quesepa cómo y cuándo resolver situaciones que desbordan a otros.

En nuestro país, "maestro" essinónimo de Domingo Faustino Sarmiento. Tal vez la estatura de prócer y elbronce alcanzados le agreguen carácter mítico a un simple ser humano,sanjuanino, inquieto, que desde el desierto llegó a presidir el país. Yacompartí en este espacio alguna de las anécdotas más emblemáticas del hombreque marcó las coordenadas del país en el siglo XIX: el fomento de la inmigración, la librenavegación de los ríos, la nacionalización de la aduana (en manos de BuenosAires), la libertad de prensa, la educación pública gratuita obligatoria ylaica, el gobierno representativo, la religión como agente moralizador, laseguridad individual y la institucionalización de la propiedad privada. En losseis años de mandato presidencial (1868-1874), se crearon 800 escuelas (de30.000 a casi 100.000 alumnos), se votó la ley de Educación 1420, seinauguraron las primeras Escuelas Normales formadoras de docentes (para las que"importó" maestras de los Estados Unidos), se creó el observatorioastronómico nacional, se realizó el primer censo nacional (que impulsó lallegada de 280.000 inmigrantes), se multiplicó la instalación de telégrafos, setrazó la red del ferrocarril, se crearon los servicios postales. Sarmiento habíaviajado por África, Europa y Estados Unidos y su obsesión era modernizar el país.Su gestión fue épica , sin embargo pocos saben que luego de ser presidenteaceptó ejercer la posición política supuestamente inferior: Superintendente deEscuelas durante la presidencia de Julio A. Roca. No se trató solo de un signode humildad, fue una prueba de su vocación por servir, fue donde lo necesitaban

También hay maestros que excenden loslimites de las aulas ( donde encontramos los "maestros formales"). Lavida nos hace encontrar a veces a otros maestros, que enseñan sin proponérselo,que son faro y ejemplo y no buscan el bronce ni la foto que los inmortalicesonrientes ni hermosos.

Es difícil ser maestro, tanto para losformales (los del sistema educativo) como para los "informales".Estos últimos no estudian en ningún profesorado ni universidad, ni siquiera seasumen como tales en la inmensa mayoría de las ocasiones. Sin embargo en casitodas las relaciones asimétricas siempre hay uno que espera el rol"maestro" del otro. Así se da entre padres e hijos, jefes y empleados, entre deportistas ydirectores técnicos, etc. Nuestros abuelos solían simplificar toda esta pretendida teoría con dos palabritas:"el ejemplo". El ejemplo enseña aún cuando las partes no se loproponen. No se constituyen alumnos y profesores o jefes y empleados, sinembargo hay uno de los dos que está aprendiendo del otro.

Claro que también hay maestros "delmal", aunque esos no saben aún que nunca superarán su rol de alumnos.