EDITORIAL

Publicistas, Periodistas y ¿la nueva grieta?

Durante el gobierno kirchnerista los medios de comunicación en general, y los periodistas en particular, vivieron uno de los peores momentos de la historia del periodismo en el país desde La Gaceta de Mariano Moreno. Por decisión, acción u omisión el gobierno anterior enfrentó a empresas periodísticas entre sí, y a hombres y mujeres que ejercen la profesión de un modo inédito y tristísimo.

Publicistas, Periodistas y ¿la nueva grieta?
El Diario Sur

Si bien la línea de editorial de cada emprendimiento vinculado al periodismoes tan histórica como los medios mismos, lo que se dio en la última década fueel desencuentro exponencial. Todas las empresas y periodistas eran de"unos" o "de otros", vimos como surgía una especializaciónnueva: el periodismo militante, vimos aparecer y desaparecer medios apalancadospor la pauta oficial. El virus de la desconfianza se instaló entre lo quesucedía y lo que leíamos, veíamos o escuchábamos. Tanto que hasta llegamos adesconfiar de nosotros mismos.Todo esto en el medio de la explosión de las redes sociales. Donde todoes inmediatez y fugacidad. Es claro, ya fue dicho, que las redes llegaron paraquedarse y que pasaron a afectar directamente el trabajo de los que hacemosperiodismo. Las redes son una oportunidad y un extraordinario canal parasocializar la información, al tiempo que encarnan un tremendo riesgo. Enorme. Cualquiera puede "subir"cualquier cosa; cualquiera puede acusar, denunciar, "escrachar",vengarse o hacer justicia por mano propia. Todo sin que sea necesariamente cierto,sin que sea necesariamente justo, ni riguroso. Los grandes buscadores (Google,Yahoo, etc.) trabajan denodadamente (o al menos eso expresan sus directivos) engenerar una certificación de "sitios acreditados". Algo así como elsello Iram de la industria pero para los sitios informativos on line. Se esperaque sean ellos los que les digan a los cibernautas: "este sitio esconfiable". Muchos consideran esto un avance, para mí es un enorme riesgo.Otro más.En la cena de cierre del año de ADEPA, el jefe de gabinete Marcos Peñadisertó acerca de una de sus obsesiones: las redes sociales. Allí analizó sullegada, las formas de consumo e impacto. También hizo un parangón con latradicional pauta publicitaria que aplica el gobierno central en los medios decomunicación. Peña habló del "costo por contacto". Traducido sería,¿cuánto le cuesta al estado nacional (o sea, a todos nosotros) llegar con unmensaje a cada uno de nosotros? Ahí es donde el funcionario se maravilla con elpoder de las redes y su pretendido "bajo costo". Tal vez sin darsecuenta trató a un grupo de empresarios editores de medios, como merospublicistas..."El mensaje" del que hablaba Peña no supone necesariamenteinformación, ni opinión o análisis. El mensaje es eso: un mensaje. Periodismoes otra cosa. En el medio de la confusión que nos dejó la grieta (que no pareceterminar), estamos tan confundidos que asentimos esto sin más, cuando enrealidad debiéramos volver a trabajar buscando la verdad, haciendo laspreguntas incómodas, analizando decisiones y sus consecuencias y previendoescenarios. Léase, volver a hacer periodismo.

Es tiempo de parar a pensar cómo pararse de aquí en más. También estiempo de Navidad. Felices Fiestas.