En realidad las diferentes posturas son siempre bienvenidas.Construyen, aportan desde la diversidad, abren nuevos caminos, y enriquecen alas partes.
Lo que contaminó definitivamente esas posiciones encontradasfue una extraña mezcla de pasión extrema y fanatismo. La pasión tiene tantaschances de hacernos felices como de hacernos meter la pata. El fanatismo, sinembargo, nunca es bueno. El fanático pierde objetividad, se hace menosriguroso, menos creíble, se ve uno obligado a defender posturas y relegacríticas constructivas. Todo esto se potencia cuando de la vereda de enfrentehay otro fanático. Así, se agrietó la grieta. Así, se profundizó la grieta, quedescribí en ediciones anteriores haciendo una analogía científica: la grietapasó a ser "la falla". Ya no solo quedamos separados por un gransurco en la tierra, ahora hay unos desplazados hacia arriba o hacia abajo,según quién (o desde donde) lo mire.
En marzo de 2004 el entonces presidente Kirchner de visitaen el Colegio Militar, ordenó bajar los cuadros de los presidentes de factoVidela y Bignone. "Proceda" ordenaba mientras los cuadros eran descolgados.Se trató de una fotografiada y filmada puesta en escena que preanunciaba una desus principales políticas de gestión: la reivindicación de la lucha de madres yabuelas en pos de los derechos humanos. Kirchner era un animal político y quisoapropiarse de algo que no le era propio, y que sin embargo pudo capitalizar.
Videla y sus secuaces ya habían sido juzgados y condenadosen democracia por una decisión valiente del presidente Alfonsín. Solo 5 días después de asumir (15 dediciembre de 1983), Alfonsín creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición dePersonas, integrada por reconocidas personalidades de distintos ámbitos del quehacer nacional. Luego de 280 días de trabajo, la CONADEP produjo un documentoque cambiaría la historia argentina para siempre: Nunca Más. El Nunca Másimpulsó un juicio de 530 horas, con 833 personas declarando. El juicio terminócon condenas perpetuas para los principales represores (Videla y Massera) y de4 a 17 años de prisión para el resto de los juzgados. Todo esto fue 20 añosantes de la puesta en escena de Néstor Kirchner.
Esta reflexión viene a cuento de un vídeo que se viralizó enlas redes sociales la última semana. Sebastián Ventura, un fanático K y vecinode Pilar, "bajó" y tiró a la basura un cuadro de Néstor Kirchner quecompartía espacio en su hogar con pequeños portarretratos de sus padres, esposae hijos. "Nos tomaron por tontos, todo esto fue una gran mentira",dice Ventura mientras se saca una remera con imágenes kirchneristas que tambiénarroja al cesto. Ventura no sólo se filmó (en una nueva puesta en escena), sinoque también dio una serie de entrevistas televisivas, radiales y en mediosgráficos explicando su decisión a partir de la indignación que le provocaronlos dólares de López, las monjas y el convento... "Yo discutí con mi mujerpara poner el cuadro de Néstor en casa, militaba con gente que ponía plata desu bolsillo, y ahora veo como otros se llenaron los bolsillos", remataindignado.
El fanatismo nunca es bueno. Ni de "ida" ni de"vuelta". No nos deja ser objetivos ni claros. En contraposición,siempre serán bienvenidas las políticas de estado. Aquellas que marcan norte,como la de Alfonsín a solo 5 días de asumir que terminaron enjuiciando ysentenciando a los personajes más oscuros de la historia nacional, pero quehabían ejercido discrecional y temerariamente el poder hasta hacía "5minutos".
Los liderazgos no se fabrican en escuelas de negocios. Ni seconstruyen a partir de leer encuestas. Líderes son los que asumen su rol (ycomo consecuencia un riesgo), trazan objetivos y caminos para lograrlos. Elresto son administradores de la voluntad de coyuntura, que hoy puede ser una ymañana otra. Esos suben y bajan cuadros.
Si Sebastián Ventura fuera un amigo, o un amigo de un amigo,le diría que amplíe las fotos de sus padres, de su mujer y de sus hijos...
Buena semana.






