Editorial

El Power

En cada casa el ejemplo emblemático del poder lo tiene un pequeño aparato plástico con desigual cantidad de botones, signos y números y que funciona a pilas. Sí señor, el control remoto de la tele.

El Power
El Diario Sur

El que lo tiene en sus manos define lo que se ve, y, en consecuencia,lo que no se ve. Ojo, también puede decidir el volumen, el contraste, el brilloy el tipo de sonoridad. Se trata de un verdadero ejemplo del ejercicio delpoder y también puede describir las características de quién lo ejerce.

"¿Dónde está el Power?", se podría escucharmientras levantamos papeles sobre aparadores y mesas, almohadones, o aplastamosla cara en el piso para buscar bajo el sofá. Alguna vez sucedió que el Power noapareció por varios días, haciendo infructuosa la búsqueda de uno y varios,hasta que sin más, "se hizo presente". ¡Apareció! Bueno sería que nosólo nos escuchara, sino que también nos contestara: "¡¿dónde te habíasmetido, power?!"

Para conducir empresas, instituciones o gobiernos pasa más omenos lo mismo. Alguien que tiene el control remoto en la mano decide lo queotros vemos (y pagamos, compramos, vendemos, hablamos, etc., etc., etc.). Pero,¡atención!, el power que da el Power no es producto de la arbitrariedad, ninecesariamente del autoritarismo. Cuando ese alguien tiene el control en susmanos, hubo muchos otros que hicieron algo (o no hicieron nada) para que asísucediera. Se elige por acción u omisión, pero se elige siempre. Algunosdeciden participar e involucrarse y otros se "dejan llevar" mientraspuedan hacer control de daños sobre las decisiones no compartidas del quedecide. ¡Atención!: no elegir, es también una elección.

El tema es cuando quién decide ve siempre el mismo canal, ono ve nunca los canales que yo elegiría. Cuando llega ese punto de hartazgo escuando alzan la voz las mayorías sumisas (aquellos que se dejaban llevar, ¿seacuerda?). Y el resultado a esos pedidos puede tener desiguales respuestas. Ahíse ve la "muñeca" del que ejerce el power. Alguno escucha y accede alos reclamos (y cambia de canal, aunque sea por un ratito), otro radicaliza suselecciones sin importarle la voz de las otras voces (y aún más, para demostrarquién manda decide hacer nuevas y originales producciones para su canal oficialy/u oficiosos); y otro ni siquiera las escuchan y fingen demencia propia, oajena: "¿otras voces...?, ¿qué voces?", preguntan sin mirar a quien(cosa que nadie conteste).

Mientras tanto, como en mi casa mando yo, compré dostelevisores.

Buena semana.