EDITORIAL

Buenos vecinos

En la mesa familiar suelo comparar la organización del país con la de un consorcio de departamentos.

Buenos vecinos
El Diario Sur

Allí viven distintos individuos y tipos defamilias. Algunos llegaron a esa "propiedad" luego de años deesfuerzo sostenido y otros son inversionistas. También están los que alquilanpor necesidad (no hay esfuerzo sostenido que aguante), y los que alquilan porla comodidad y libertad que supone no atarse a ningún lado.

Cada "vecino" decora y diseña sudepartamento con libertad y autonomía. Algunos son minimalistas y otrosbarrocos. Hay quienes ostentan cocheras con lujosos cero kilómetro, mientrasque hay quien elige la bicicleta y otros que ya perdieron cinco SUBE.

Hay católicos, judíos, islámicos y ateos. Yagnósticos.

Entre los viejos hay radicales y peronistas,mientras que los jóvenes eligen líderes más que ideales, y creen menos en lospreceptos partidarios que en la imagen, el marketing y las tendencias. Hayvecinos de River y de Boca, de Racing e Independiente, de Huracán y San Lorenzoy también alguno de Newells y un tucumano de Atlético que vive días de gloria(y se hace escuchar).

Cada uno anda a su aire, con sus horarios,sus trabajos, sus hobbies, sus gustos y sus amigos. El  del 4 A debe ser entrerriano, o correntino,porque vive escuchando chamamé. Al lado hay un profesor de piano que puede serun deleite (cuando toca él) o un tormento. También está la chusma que todo lopregunta, sabe o cuenta sin que nadie se lo pida; el ermitaño del que se sabepoco y nada; el influyente que dice tener más amigos que Roberto Carlos y elbohemio (que la chusma llama "raro").

Se trata de un espacio común donde convivenamables e indiferentes; recién casados, viudos y divorciados; laburantes ygerentes. A veces pienso que si se los analizara uno por uno probablementepocos concluirían en que tienen ese algo en común (vivir en el mismo lugar).

Sin embargo "estas gentes" no solotienen esa elección en común, también suscribieron el mismo "reglamento decopropiedad" y se constituyeron en consorcistas y empleadores. Esto suponeque todas las libertades y características individuales también confluyen enobligaciones y acuerdos comunes; pagos comunes; proyectos y obras comunes;empleados comunes, deudas comunes y juicios comunes...

Como en toda organización hay quien ejerceel rol de líder (presidente del consorcio) y quienes le hacen de ministros(consejo de administración).

Algunos controlan, muchos se quejan. Algunosdeciden, pocos participan.

Algunos sospechan de sobreprecios y se indignan.Otros que los investigan, y se hartan de "verla pasar", deciden irpor la presidencia del consorcio para "terminar con la joda". Claroque no saben que de la mano de ese dudoso título vienen también varios doloresde la cabeza: llamados de madrugada por servicios que no funcionan, quejas porla poca contracción al trabajo de encargados, porteros, personal de vigilanciay seguridad; laxos controles a pintores, jardineros, proveedores externos yvarios etcéteras que hacen que aquel indignado investigador dude de su"amor al arte". Porque lo hace por eso, ¿no?: por amor al arte. O loque sería políticamente correcto: "por mi compromiso en la búsqueda delbien común, para devolver dignidad, esperanza, honestidad e igual deoportunidades a todos los argentinos. Perdón: a todos los vecinos...".

Buena semana.