EDITORIAL

Pocas luces

Como si se tratara de una ironía del destino, la semana que anunciaron que el aumento de luz iría del 48 al 148%, la región sufrió una seguidilla récord de cortes en lo que va del año.

Pocas luces
El Diario Sur

En alguna oportunidad ya escribí en estamisma página que la región no siempre llegaba a los 220 volteos deseables parael buen funcionamiento de artefactos, motores y luminarias. Recibimos luego ennuestra redacción un sinnúmero de denuncias de vecinos sobre la"quema" de electrodomésticos, fusibles, transformadores yestabilizadores de tensión.

Hoy los reclamos se multiplican y elservicio no mejora, pero es sensiblemente más caro. Más por menos: menos.

Basta con acercarse a las oficinas de laempresa distribuidora Edesur y ver como "se protege" la estructuraedilicia del hartazgo vecinal que, a veces, termina mal. Cuando escribo terminamal quiero decir con vecinos dispuestos a romper todo, al mejor estilo BillyBond. ¿El área de atención al cliente o de defensa al consumidor?, biengracias. Nadie contiene a los perjudicados, se les ofrecen respuestas evasivas,poco comprometidas, imprecisas.

Desidia que genera violencia. Corrupción quegenera violencia. Mentiras que generan violencia. En ningún caso justifico esaviolencia, trato de entenderla.

Nuestra edición del Diario Sur de SanVicente refleja como un hecho delictivo también pudo generar violencia. Setrata de un caso de intento de robo en la ruta 58, seguido de tiroteo queterminó con la vida de un vecino de Ezeiza. ¿Qué tiene que pasar, o no pasar,para que pasen estas cosas? El número de respuestas es tan largo y complejo, einvolucra a tantos actores que parece estéril a la hora de enfrentar larealidad: una familia que pierde un hijo, un grupo de amigos a uno de los suyoso una novia un proyecto de vida.

Esa muerte absurda convocó a una marcha delsilencio, que no fue marcha ni en silencio. Un grupo de 50 personas escrachó lacasa del intendente Gómez y atentó contra el frente de la sede municipal. Hayquienes dicen en San Vicente que en realidad se trató de una especulaciónpolítica, y de un grupo de "vivos" usaron el dolor genuino de unapérdida irreparable para buscar un beneficio propio, y berreta.

De lo que estoy seguro es de las falenciasdel estado a la hora de atender a las víctimas. E incluyó como víctimas a losfamiliares y amigos de las víctimas propiamente dichas. Se trata de contener,acompañar el tránsito del dolor, informar sobre la investigación policial yjudicial. Ante una perdida, lo menos que se puede pedir es justicia. Menos pormenos: más.

Buena semana.