En los Estados Unidos "el cambio"comenzó el 20 de enero pasado "...transferimos el poder de Washington austedes, al pueblo americano, dijo Donald Trump en su toma de posesión como presidente de Estados Unidos. Sin embargo, a poco más de dos meses, comprobó que cambiarWashington es mucho más complejo de lo que pensaba. Su intento de reformar laley sanitaria de Barack Obama, no se votó en el Congreso por la brecha abiertaentre los legisladores de su propio partido, el republicano.
Trump, el magnate inmobiliario que sejactaba de no ser político,que prometió trasladar a la presidencia sus supuestosdotes negociadores y acabar con los "políticos que hablan mucho pero no tienennada de acción, chocó con la realidad: hacer política es un juego de desgaste,concesiones y paciencia en la que no siempre se imponen los intereses propios yse debe lidiar con la presión constante de la próxima elección. Un juego dondelas fidelidades son endebles. Te puede derrotar tu propio partido, o el fuego amigo,como los republicanos más radicales, en el caso de Trump.
"Hemos aprendido todos mucho, hemosaprendido mucho de lealtad, dijo al admitir que la propuesta de reforma notenía los votos suficientes. "Hemos aprendido mucho del proceso del voto, y de algunasreglas en la Cámara y el Senado. "Bienvenido al juego" parecierondecirle desde el establishment político al flamante presidente.
Antes de su victoria en 2008, Obama, había sido dos añossenador en Washington. Entonces se había propuesto terminar con la polarizaciónde la política estadounidense. Su sueño era diluir los colores partidistas.Tras ocho años de presidencia, esa polarización se radicalizó como nunca antesy le abrió la puerta a Trump. Un empresario sin recorrido político que hizo unsinfín de promesas en campaña, como que la atención sanitaria sería "mucho más barata y "cuidaría a todoel mundo, pero no presentó ningún plan para impulsarlas. Actuó en "modoreactivo y a ritmo de presidente (de empresa): trató de aprobar enmenos de tres semanas una reforma de una ley sanitaria que llevó uninterminable debate en 2009 y 2010.
Trump enfrenta ahora un fuerte golpe a suego. Y también un desafío: demostrar que además de lo que dice haber aprendido,también puede gobernar.
La democracia americana es a menudoobservada por el resto de los países del mundo. Su constitución fue inspiraciónpara la sanción de otras en países bien disímiles como varios africanos,sudamericanos y de Europa del este. Esa "democracia modelo" habíaelegido un presidente contracultural para su historia, inexperto, polémico yprovocador. Hoy le enseña y le pone límites.






