EDITORIAL

¿Hay otra opción?

Las tribus casi religiosas en las que se divide la opinión política en la Argentina actual prometen nuevos rounds.

¿Hay otra opción?
El Diario Sur

Ya dijimos que el gobierno había enterradosu propuesta electoral de "unir a los argentinos". Ya sabe eloficialismo que su negocio está en diferenciarse y profundizar la grieta cadavez más. En mostrarse opuesto "al populismo que nos dejó un campo minadoque nosotros tenemos que desactivar". Por otro lado, desde la vereda deenfrente se condena el ajuste, y se señalan las promesas incumplidas:"esto qué pasa lo dijimos durante la campaña. Nosotros sabíamos que estoiba a pasar, pero la gente eligió creer una mentira y ahora sufre lasconsecuencias".

Hasta aquí nada del otro mundo. Nada quellame la atención. Casi una situación esperable en el juego de la políticaentre el que gobierna y el que hace oposición. Pero atención. Quiero señalaruna preocupación en relación a como se "escalan" estas posicionesencontradas.

El último mes vivimos una serie de marchas ymovilizaciones (con paro general incluido), en las que sucedieron hechos ysituaciones que no debiéramos pasar por alto. De un lado y del otro de lagrieta. Algunos cantaron "Macri basura, vos sos la dictadura", otrosinsistieron en que los desaparecidos durante el proceso militar fueron pocomenos de 6000 y no los 30.000. Hebe de Bonafini gritó el 24 de marzo que"esta democracia no sirve", mientras que a los pocos días (en lamisma Plaza) señoras indignadas declaraban sin pudor: "desaparecierontodos los que tenían que desaparecer y faltaron varios".

Esta polarización va hacia caminospeligrosos. Sobretodo porque los discursos antagónicos tienen como objetivogenerar opinión pública de cara a las próximas elecciones de medio término. Deseguir en este grado de virulencia, llegar "indemnes" a octubreparece difícil. No parece posible sostener este grado de enfrentamiento durantecinco meses.

En todos los casos, debiéramos tener claroque la imagen del helicóptero, invitando a Macri a emular a De la Rúa, justo un24 de marzo es una foto indeseable. No podemos permitirnos como sociedad que sebastardee la memoria, pero tampoco que se proponga destituir a un presidenteelecto.

Este escenario abre una inmejorableoportunidad para que aparezca un Cardenal Samoré, encarnado en políticoargentino. ¿Será posible? Samoré fue designado representante papal ante Argentina yChile para la resolución del conflicto limítrofe en diciembre de 1978. Aquellamediación papal evitó una guerra inminente entre dos países católicos gobernadospor horribles dictadurasmilitares. A pesar de morir antes, la gestiónpolítico/religiosa de Samoré encaminó a Chile y Argentina hacia un Tratado dePaz y Amistad firmado en 1984.

¿Aparecerá un Samoré versión 2017 con ánimosde terminar con la opción funcional a las corrientes reinantes? ¿Cabe unapropuesta nueva a esta falsa opción que nos ofrece la clase política argentinade: "corrupción kirchnerista o ajuste macrista"?

Creo que somos más los que sufrimos la caídade nuestro poder adquisitivo, lidiamos con el desempleo y la inseguridad y a lavez condenamos la corrupción, no somos destituyentes y creemos en lademocracia.

Si aparece alguien que deje de gritar, queofrezca equilibrio, sensatez y credibilidad, tal vez se lleve todo...

Buena semana.