Un mensaje que trasciende la religión católica y que convoca a todas (ytodos) a impulsar un mensaje de esperanza, que nos haga protagonistas delcambio necesario para vivir en valores, sin odios ni rencores.
Estos últimos días se dieron distintos episodios deportivos que elijoponer en sintonía con la propuesta de esperanza de Jorge Bergoglio.
El lituano Sarina Jasikevicius, ex jugador y actual entrenador debasquet, debió dar explicaciones en conferencia de prensa por haber licenciadoal brasileño Augusto Lima, una de las figuras de su equipo, por el nacimientode su hijo. En la rueda de prensa, el periodista preguntó: _"¿qué piensaque Lima dejara al equipo en una instancia tan importante comosemifinales?" _"¿Que qué pienso? Yo lo dejé". De repente la salase llenó de silencio. Jasikevicius hizo una pausa, como quien se toma un tiempopara pensar si vale la pena, o no, y volvió sobre el periodista: "¿Tenéshijos? Cuando los tengas, lo entenderás. Cuando seas padre entenderás qué es lomás importante en la vida. Ni títulos, ni nada. Augusto Lima está ahora en elcielo emocionalmente y yo estoy feliz por él", concluyó el entrenador.
En el que podría haber sido su último partido en el estadio de SanAntonio, Manu Ginóbili jugó de titular y recibió una ovación y reconocimientogeneralizado que no tiene parangón. La emoción desbordaba a propios y extraños.Su equipo había perdido y el deportista argentino, cargado de pulsaciones yadrenalina, enfrentó al micrófono y dijo: "perdimos porque ellos jugaronmejor". Así de simple. Tiene 39 años, está en la recta final de unacarrera que lo recordará como uno de los mejores deportistas argentinos de lahistoria, no necesita polémicas, ni declaraciones estruendosas, ni buscar"culpables" o responsables (en otros) a la hora de explicar laderrota...
El Manchester United de Antonio Mouriño ganaba la Europa League (ex CopaUEFA) el último miércoles, frente al Ajax holandés. La ciudad inglesa habíasufrido un terrible atentado cuando terminaba el concierto de la juvenil ArianaGrande en el Manchester Arena. La ciudad inglesa está dividida en términos depasión futbolística. El City y el United son algo así como River y Boca enManchester. A sólo dos horas de haber concluido el partido, las redes socialesdel City (rival del flamante campeón) publicaron la imagen que acompaña esteeditorial. Traducido sería: "una ciudad unida", con los colores yescudos de cada uno de los clubes.
Que estos ejemplos sean rutina parece una utopía.
"Podrás decir que soy un soñador, pero no soy el único", decíaLennon. Brindo porque seamos cada día más, los soñadores y los protagonistas deun futuro mejor.
Buena semana.






