EDITORIAL

Yo, vengo a ofrecer mi corazón

Tuve la oportunidad de asistir al acto en el cual la Academia Argentina de Letras nombró como uno de sus miembros al periodista y escritor Jorge Fernández Díaz.

Yo, vengo a ofrecer mi corazón
El Diario Sur

Fernández Díaz es uno de los mentores del periodismo costumbrista enla Argentina. Luego de pasar por varias redacciones en diarios nacionales eincluso del interior del país dirigió la revista Noticias y creó el suplementocultural del diario La Nación. Para ese entonces ya hacía gala de un par debest sellers, y de numerosos premios internacionales, fundamentalmente a partirdel libro "Mamá", su obra bisagra.

 El costumbrismo es una corriente literaria que expresa "amor" porlo inmediato, por el presente, el ambiente más próximo y los usos y costumbresde nuestros tiempos. La literatura costumbrista describe una sociedad entransición constante,y ahí se conecta con nuestra tarea desde el periodismo.

 A lo largo de muchas décadas el ejercicio de la profesión, sobre todoen medios gráficos, estuvo circunscripto a quienes además de tener un saber,podían escribir bien. Después, fueron llegando las maneras de"certificar" esos saberes. De hecho, el estatuto del periodistaestablece que cualquiera pueda ser considerado como tal luego de acreditar almenos 30 publicaciones anuales en un medio, sin que se sopese formación ocapacitación alguna. Situación muy distinta a la actual, donde conviventerciarios y universidades en la oferta de periodismo o licenciaturas ydoctorados en medios de comunicación.

 La utilización de las redes sociales como medio informativo y laaceptación, de hecho, de medios "amarillos", partidarios osensacionalistas atentaron contra la "calidad de lo que se escribe".Así ya incorporamos abreviaturas y apocopes que no existen, haciendo gala deuna suerte de nuevo "lunfardo del XXI", al que se le deben sumarsignos y emoticones.

Con ese panorama, el desafío de escribir bien y de ser rigurosos en lainformación parece quedar relegado en la competencia con la velocidad yvoracidad que ofrece la inmediatez de la redes.

 Aquí surge una excelente posibilidad para los que decidimos editar ypublicar. Tenemos la gran oportunidad de profesionalizarnos para "nivelarpara arriba", para no quedarnos con el triste diagnóstico que afirma quenuestros jóvenes cada vez tienen menos palabras en su bagaje cultural.

 En esta línea comparto un textual del discurso de Fernández Díaz alser nombrado miembro de la Academia el pasado jueves: "...gran parte de lomejor de la literatura moderna se está escribiendo en los diarios, aunqueni siquiera sus propios autores sean capaces de reconocerlo. Esas piezas decada día, que aveces son una meditación y otrasun retrato, en ocasiones un abanico o una ametralladora, fueron escritas parael instante, pero muchas de ellas treparán a la inmortalidad. Aunque sirvanpara envolver el pescado del día siguiente. Noble destino de cualquier diario de todos lostiempos", concluyó el escritor.

Luego recibió una ovación y aplausos, al unísono, que duraronvarios minutos.

 Fito diría: ¿quién dijo que todo está perdido?

 Buena semana.