Editorial

Sobre los estados de ánimos

Cuando aún jugaba, Enzo Francescoli definió: “el fútbol es un estado de ánimo”. A la luz de cómo se sucedieron los días después de la elección presidencial del domingo último, podríamos afirmar que: la política también es un estado de ánimo.  
domingo, 03 de noviembre de 2019 · 09:20

Hace unos años, cuando aún jugaba, Enzo Francescoli definió: “el fútbol es un estado de ánimo”. Lo reafirmaba a partir de cómo entendía que se debía construir un “equipo ganador”.  

A la luz de cómo se sucedieron los días después de la elección presidencial del domingo último, podríamos afirmar que: la política también es un estado de ánimo.  

Así se explica cómo el domingo por la noche el presidente Macri dio el mejor discurso de los últimos cuatro años, anunciando (paradójicamente) su despedida... . Hablaba un hombre relajado, aliviado, casi un estadista anunciando cómo sería una transición ordenada para que no se afectara la institucionalidad del país.  

Mientras tanto en el búnker de los Fernández se respiraba la satisfacción de haber ganado en primera vuelta, pero también se veían algunas muecas de quienes esperaban una diferencia mayor.   

Así las cosas, Mauricio Macri, el responsable máximo de la crisis que vive el país; se mostró como un presidente “primermundista” y Alberto Fernández empezó a hacerse cargo que lo que le toca enfrentar será muy complejo.  

Otros estados de ánimo cambiantes que llamaron la atención fueron los que mostraron la gobernadora Vidal y su flamante sucesor Axel Kicillof. Este último eligió un discurso (el más extenso de los tres oradores en el acto del Frente de Todos), de campaña y barricada cuando los militantes abajo del escenario querían sólo festejo. El caso Vidal es para diván. Había cerrado su campaña en el estadio de Platense con una serie de mensajes directos a sus socios (¿ex socios?) de Cambiemos/Pro. No usó imágenes ni colores de la alianza de gobierno, y eligió un único slogan que dejaba ver su voluntad independentista: un “Ahora, Nosotros” enorme (con letras negras sobre fondo rojo) dejaba ver la bronca de la gobernadora que se sabía perdedora desde las PASO. El plan funcionó hasta las primeras horas del lunes cuando se confirmaba que el presidente Macri había tendido más votos que la gobernadora en la provincia de Buenos Aires... . Desde el entorno de Vidal recuerdan que su plan era realizar las elecciones en mayo, tiempo en el que tenía un acuerdo con Sergio Massa (que iría en una colectora); la movida de Cristina (bajarse para ser vice del otro Fernandez) no había sucedido; mientras ella insistía con la necesidad de cambiar a Dujovne porque la presión de los bonaerenses se hacia insoportable y el dólar apenas superaba los 40 pesos por unidad. Su estrategia política/electoral chocó contra el “purismo” de Marcos Peña, un viejo enemigo íntimo que por estos días “celebra” el repunte de Macri y acusa por lo bajo a la gobernadora de no haberse puesto la campaña al hombro como sí lo hizo el presidente. 

Esta situación de los “estados de ánimo” provocó situaciones tan inverosímiles que se escuchó a Luis Majul argumentar los porqués había ganado Macri y perdido Fernández. Es el mismo Majul que pasadas las 18 del domingo anunciaba “empate técnico”, recordando la gafe de C5N en 2015 cuando proclamó a Scioli como presidente. La información pura y dura era que la fórmula Fernández/Fernández había ganado en primera vuelta (¿un dato menor?), la de Kicillof/Magario le sacaba 20 puntos de ventaja al oficialismo de Vidal y que Rodriguez Larreta confirmaba una elección histórica en la Ciudad de Buenos Aires (convirtiéndose en el más ganador de la jornada).  

Sí hay que destacar y analizar que Macri logró incrementar más de 2 millones sus votos en relación a la elección de agosto, mientras que Fernandez sumó apenas 260.000 nuevos. ¿A qué se debe? ¿Fernández había llegado a su techo electoral en las PASO? La caravana del “Sí se puede”, ¿finalmente pudo? ¿La batería de medidas “pro alivio” habían logrado su cometido? ¿O fue la inyección económica de más de 22.000 millones de dólares al mercado desde las PASO? Probablemente fue producto de una combinación (desigual) de todas esas hipótesis. 

De lo que no caben dudas es que los encuestadores volvieron a equivocarse (por millonésima vez)  en todos los escenarios y que el ejercicio de la política tradicional sigue vivo. Las redes sociales no reemplazarán nunca el “mano a mano” y los electores ya empiezan a desconfiar de las no noticias que circulan en sus celulares sin sustento posterior.  

A esta altura solo espero que la grieta empiece cerrarse de verdad, aunque a la luz de algunos mensajes que circularon desde el domingo... 

Buena semana. 

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