Editorial

Alberto, Diego y la devaluación que alcanzó a la mismísima Copa del Mundo

El tamaño de la réplica de la Copa del Mundo fue vinculado a la economía: “La devaluación también le llegó a la Copa que ganó Diego”. La Argentina tiene los salarios más bajos de la región, en dólares, mientras que Perú y Chile tienen los más altos.
domingo, 29 de diciembre de 2019 · 08:00

En nuestra última edición ponderé alguno de los gestos simbólicos que había protagonizado el presidente Fernández y los analicé en contraposición con otros de la vicepresidenta Cristina Kirchner. Como una ironía del destino, Fernández cayó en la tentación “Maradona” sólo 15 días después de sentarse en el sillón de Rivadavia. El encuentro en Casa Rosada entre Alberto Fernández y Diego Armando Maradona repercutió luego muy fuerte en las redes sociales. Cientos de usuarios le recriminaron al presidente haber recibido al ex futbolista y actual entrenador en el despacho presidencial. Maradona desplegó sobre el escritorio de Fernández una decena de camisetas de Argentinos Juniors (el presidente es hincha del “Bicho”), la Selección argentina y Gimnasia de La Plata, su actual club. Además, le regaló una pelota. Luego de la audiencia, Maradona saludó desde el mismo balcón donde, primero, en 1979 festejó con la Selección argentina el título Mundial juvenil de Japón y luego en 1986 el de México junto al presidente Raúl Alfonsín. Esta semana lo hizo alzando una réplica de la Copa del Mundo cuyo tamaño también fue vinculado a la economía nacional: “la devaluación también le llegó a la Copa que ganó Diego”.

Otro de los “contra gestos” del simbolismo políticamente correcto fue autorizar nuevamente la convivencia de familiares como funcionarios públicos nombrados, cuya prohibición había instrumentado el macrismo a comienzos de 2016. Cabe recordar que la prédica del ex presidente no había calado hondo aún entre algunos de los suyos como el ex intendente de San Vicente, Mauricio Gómez, que tenía familiares de todo tipo (primera, segunda y tercera vinculación) en su gabinete municipal. Su sucesor, el joven Mantegazza, no cayó en aquel error aunque eligió refugiarse “entre amigos”. Es de esperar que también sean los más aptos, porque si bien una cualidad no invalida la otra es más frecuente que no sean concurrentes...

Con el debut del dólar solidario (nunca nadie nos podrá igualar en inventiva y creatividad), la Argentina pasó a tener los salarios en dólares más bajos de la región, mientras que en Perú se registra en la actualidad la relación más favorable entre salarios y costo de vida según un informe elaborado por la consultora en recursos humanos Mercer, que coteja los salarios en pesos y su equivalente en dólares, a lo que agrega además la evolución del índice de costo de vida de cada país bajo análisis. En ese marco, la Argentina tiene los salarios más bajos de la región (medidos en dólares), mientras que Perú y Chile tienen los más altos. Actualmente, el crecimiento de la economía de los países andinos y su estabilidad han hecho que tomen la delantera ya que al sumar la evolución del costo de vida, la mejor relación se observó en Perú, seguido por Colombia y Chile. Por el contrario, la relación menos favorable entre salarios y costo de vida se da en Brasil, la Argentina y Panamá. El estudio de Mercer también analizó la brecha salarial entre hombres y mujeres en los distintos países. En el nivel de gerentes, en el último año creció la proporción de mujeres respecto a los niveles más altos de la organización y la brecha de salarios se hizo más pequeña. En tanto, en términos de edad, la Argentina tiene los ejecutivos y los gerentes más envejecidos con 48 años y 43 años de edad en promedio respectivamente, seguidos por Chile en los niveles de profesionales y Soporte con 39 y 40 años.

El gobernador bonaerense Axel Kicillof vivió ésta semana la primera interna dentro de su gabinete, cuando distintos funcionarios no lograban acordar un único mensaje que defendiera el proyecto de ley tributaria que trataban diputados y senadores de la provincia de Buenos Aires. El lema "no hay un impuestazo" no convencía por igual a todos los funcionarios que se les pedía “hacer medios” para defender la posición oficial. “Que paguen menos los que menos tienen y un poco más los que más tienen”, simplificaba el gobernador, mientras otros le decían que la mentira piadosa se expondría cuando los contribuyentes recibieran las primeras tasas 2020. Los números de la realidad real dicen que para el 86% de los bonaerenses el impuesto inmobiliario estaría por debajo de la inflación, mientras que los grandes propietarios tendrán aumentos de hasta el 75%.

Amigos lectores, feliz Año Nuevo para todos.

Buena semana.

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