Editorial

Amigos son los amigos

Parece que quedaron muy lejos los tiempos en los que Macri y Moyano eran socios. Parece que ya no alcanza con el “ellos o nosotros”,  “nosotros o Venezuela”, “decepción o corrupción”. La estrategia oficial de cara a las próximas elecciones será potenciar la grieta, para llevarla a nuevos límites.
domingo, 23 de junio de 2019 · 00:00

Mauricio y Cristina coincidieron el jueves en Rosario.

Aún con los resultados electores santafesinos bien fresquitos cada uno fue “por lo suyo”.

El domingo pasado fue un día negro para el socialismo de la tercera provincia en electores del país. El candidato peronista del “Frente Juntos”, Omar Perotti, dio un batacazo después de doce años de administración socialista. El senador nacional y ex intendente de la ciudad de Rafaela logró el 40,52 por ciento de los votos por sobre Antonio Bonfatti quien se ubicó segundo con el 36,34 por ciento. 

En las provincias donde ya hubieron elecciones a gobernador, el oficialismo de Cambiemos perdió cerca de 700.000 votos respecto de la elección de 2015, en una tendencia que preocupa al presidente Macri.

El peronismo alineado con la fórmula presidencial “Fernández-Fernández” ya ganó en La Pampa, San Juan, Tucumán, Entre Ríos y Santa Fe. El triunfo del peronista cordobés Juan Schiaretti se consideró “ajeno” al PJ que conduce el sanjuanino José Luis Gioja. Si tenemos en cuenta el 72% de los votos que obtuvo Macri en el balotage 2015 en Córdoba, lo que suceda en esa provincia (tanto en octubre y noviembre próximos) puede ser definitorio en el afán reeleccionista de Mauricio Macri. En el “Frente Juntos” santafesino debutó el flamante acuerdo nacional entre el PJ, Unidad Ciudadana y el massista Frente Renovador, que se atribuyó el domingo pasado la reelección de Mariano Arcioni en Chubut. 

El presidente Mauricio Macri encabezó (en un club de Rosario) el acto para conmemorar nuevo aniversario de la muerte de Manuel Belgrano, acompañado por chicos de escuelas primarias. Para sorpresa de los presentes (y de los que lo veían por televisión) ofreció un discurso digno de campaña electoral, que tuvo como principales destinatarios a los Moyano: "hay una patota del transporte que lleva a tener el costo del camión más alto de la región, los señores Hugo y Pablo Moyano tienen un comportamiento mafioso e ilegal. No queremos convivir más con las mentiras, los ocultamientos, ni con la corrupción ni con las mafias", afirmó el primer mandatario rodeando de niños con banderas argentinas que le sacaban fotos con sus celulares, pero sin entender más...

¿Era el momento y lugar para ese discurso? Pareciera que no. De lo qué hay certeza es que la estrategia oficial de cara a las próximas elecciones será potenciar la grieta, para llevarla a nuevos límites. Parece que ya no alcanza con el “ellos o nosotros”,  “nosotros o Venezuela”, “decepción o corrupción”. El gobierno quiere ir más a fondo, tanto, que hasta puede quedar expuesto en sus propias debilidades. ¿Cuáles? El jueves el país vio a su presidente acusando de mafioso a un dirigente gremial y algunos nos preguntamos: ¿no puede hacer nada el presidente más que acusar desde el discurso? ¿No hay forma que esa acusación se canalice por vía judicial? En otro pasaje de su discurso Macri dijo: “...cuando los señores Moyano quieren imponer algo y cuando la Pyme no está de acuerdo, le bloquean las plantas, la funden… En esa situación tienen que ceder y los termina dejando sin trabajo, haciendo que tengan que cerrar". Si esto fuera linealmente así, ¿nadie puede hacer nada? ¿Fiscales? ¿Jueces? ¿Ni siquiera el mismísimo Presidente de la Nación? La acusación de Macri trata, al menos, de una extorsión...

Enterado de su protagonismo en el discurso oficial del acto del Día de la Bandera, Moyano (padre) solo declaró: “la única bandera que juró Macri fue la del Fondo Monetario Internacional”.

Parece que quedaron muy lejos los tiempos en los que ambos (Macri y Moyano) eran socios estratégicos.

En la misma ciudad (la bella Rosario), pero a 60 cuadras de diferencia, la ex presidenta Cristina Fernández presentó su libro “Sinceramente” ante 2.000 invitados especiales que colmaron el salón Metropolitano y otras 10.000 personas lo siguieron en pantallas gigantes ubicadas en el parque Scalabrini Ortiz (contiguo al predio del shopping donde está la sala multiusos). Cristina habló de todos los temas de su libro: las cadenas nacionales, la no entrega del mando, las presiones empresarias, la ley de medios, las acusaciones de corrupción; ironizó con María Eugenia Vidal (sin nombrarla) y sorprendió con una declaración de rigor (por el día) que confirmó su aceptación a ser “la segunda” (léase Fernández/Fernández): “...yo, hubiera sido la amante de Manuel Belgrano”.

Buena semana.

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