¡Qué tema éste el de dar consejos! Observo dos situaciones. La primera es cuando no te piden el consejo, sin embargo según nuestra manera de mirar debería ser diferente a como lo hace la persona. Ni hablar cuando se trata de los hijos.
Las personas refieren Me sacó corriendo pero soy su papá o su mamá y mi obligación es decirle. En algunos casos el hijo te responde. Sisi lo voy a tomar en cuenta En otras toma nota aunque no expresa si el consejo le vino bien o no. Y otras no dió ni cinco de bolilla.
Los padres le dicen Estudiá, estudiá pero hasta que no se lleva una cantidad de materias que a él le impacte, no hay un cambio. Necesita pasar por su propia experiencia. Quizás las palabras sirvieron, quedaron allí pero necesita sentirlo, vivirlo. Vamos ahora a la segunda situación.
Cuando te piden un consejo. ¿Qué carrera te parece que siga? o Me recomedas un profesional para . Luego quizás no le va bien con ese profesional o la carrera no le terminó gustando y uno queda comprometido de alguna manera con esa sugerencia. A veces aconsejamos desde nuestra experiencia y quizás tampoco es lo más acertado para la otra persona. ¡Y ni hablar cuando queremos que el otro haga como nos parece a nosotros!
Resulta tentador dar consejos sin embargo dependiendo de la situación me resulta útil en lugar de decir Hacé tal cosa, acompañar a la persona a pensar su propio recorrido a través de preguntas. Se llaman preguntas para hacer pensar.
Por ejemplo ante la pregunta si sigue arquitectura o diseño, puedo preguntar ¿Cómo te ves en un futuro como arquitecta o diseñadora? ¿Te sería útil hablar con un arquitecto y un diseñador? ¿Pudiste mirar el plan de estudios de cada carrera? ¿Qué te pareció?
No es fácil detenerse ante la tentación de dar consejos y menos de generar preguntas para hacer pensar sin embargo son muy efectivas en determinadas situaciones. ¿Cuál es tu manera de acompañar?






