Editorial

Hay un tiempo para el valor y otro para la prudencia

Era el segundo caso del virus chino en nuestro país y estaba sucediendo en Monte Grande. Sin embargo, elegimos la prudencia. En la convicción que estábamos ante un caso de salud pública mundial y que una información inexacta o apresurada podría generar alarma y psicosis entre los vecinos de la región.

Hay un tiempo para el valor y otro para la prudencia
El Diario Sur

La información llegó a nuestra redacción el miércoles por la tarde. Con un nivel de precisión que la hacía creíble. Nos pasaron nombre y apellido, edad y DNI. Nos dijeron que era la persona que había limpiado la habitación del primer caso confirmado de haber contraído coronavirus en la Argentina. A esa hora, la señora estaba en la guardia de la Clínica Monte Grande refiriendo malestar y medía algunas líneas de fiebre. Era el segundo caso del virus chino en nuestro país y estaba sucediendo en el patio trasero de nuestra casa...

El primer caso había sido confirmado la tarde anterior después de varias falsas alarmas en el aeropuerto de Ezeiza y de más de 35 casos sospechosos que arrojaron resultados negativos. Lo comunicó oficialmente el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, en una conferencia de prensa sorpresiva poco antes de las 15 horas del martes. “El paciente afectado tiene 43 años y contrajo el virus en el exterior”, dijo el ministro. Había estado en Barcelona y llegado al país desde Milán (Italia) en un asiento de primera clase. Por entonces (martes por la tarde) se encontraba aislado en la clínica Suizo Argentina del Swiss Medical Center de Barrio Norte en Capital. Más tarde, fue trasladado al Sanatorio Agote del mismo grupo médico.

La información que teníamos cerraba pero era impublicable porque no la podíamos chequear. Tenía la consistencia necesaria y significaba una primicia que a esa altura no tenía ningún medio local, regional y mucho menos nacional. La “tentación” de publicar una primicia es la adrenalina que mueve a los periodistas más jóvenes. De repente se encuentran con que tienen una información que nadie tiene y se imaginan el impacto y la trascendencia de “su noticia”. Y se proyectan siendo “levantados” por medios nacionales o internacionales. Históricamente los jóvenes periodistas se “recibían” dentro de las redacciones cuando llegaban a “firmar una tapa”, esto es: escribir una nota que fuera tema de tapa de la edición en papel. Hoy los periodistas pelean por cantidad de clicks. Los medios nos vendemos según la tirada de la edición impresa, pero también por los clicks y visitas que tienen nuestras publicaciones on line o las reproducciones de nuestros videos.

Cuando suceden situaciones que no se pueden chequear (como el potencial segundo caso de coronavirus en la Clínica Monte Grande) tenemos una alternativa que salvaguarda nuestros riesgos legales: usar el potencial.

“Joven internada en la Clinica Monte Grande se habría contagiado coronavirus limpiando la habitación del infectado en la Suizo Argentina”. Este título el miércoles por la noche hubiese disparado los clickeos y las visitas a nuestras plataformas on line. Hubiésemos monetizado todas las búsquedas desde Google y nos hubiésemos convertido en fuente de varias docenas de medios nacionales e internacionales. Esto era: dinero y publicidad (nacional e internacional) para nuestro multimedio.

Sin embargo, elegimos la prudencia. En la convicción que estábamos ante un caso de salud pública mundial, y que una información inexacta o apresurada podría generar alarma y psicosis entre los vecinos de la región. Nuestros vecinos, nuestros lectores.

A lo largo de todo el jueves seguimos monitoreando minuto a minuto a la espera de los resultados de los análisis a los que había sido sometida la joven, sin publicar nada. Hasta que (probablemente) la misma fuente que nos pasó la información a nosotros lo hizo con otros medios y algunos de ellos eligieron el “camino del clickeo”, y titularon en potencial. Y rápidamente la noticia corrió por redes y grupos de whatsapp. Mientras tanto, nosotros seguimos esperando y tan solo dos horas después publicamos la información oficial que confirmaba que la paciente padecía Influenza A, pero no coronavirus.

Esto que parece autobombo, solo viene a cuento de explicar un proceder que nos hace sentir orgullosos, que explica por qué tenemos más de 4 millones de visitas mensuales y por qué la trayectoria nos convirtió en el medio más leído de la región.

Buena semana.