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El delicado equilibrio

La licenciada Mónica Dreyer nos trae su columna semanal de opinión: "El delicado equilibrio".

¿Sos feliz con lo que tenés, con lo que sos? Hay investigaciones acerca de la relación entre la felicidad y el estándar o comparación. Si ésta es muy elevada, compromete el grado de felicidad. Tal persona tiene una casa más grande, un auto más lindo, una situación económica mejor.

Hoy vamos a ver conceptos que dan explicación a esta tendencia a compararse y su relación con la felicidad. Los primeros motores de la acción humana dice Freddy Kofman, son la brecha entre la realidad insatisfactoria y la visión deseada. Insatisfactoria no es necesariamente un problema, puede ser una ambición.

Una expresión muy clara, se la escuché al Lic. Diego Argentino quien tengo gran estima. Hay personas que tienen “hambre”, en el sentido de sed de progreso y otras no. Es una competencia que Daniel Goleman la describe como Logro, Compromiso, Iniciativa y es la que buscamos cuando hacemos selección de personal.

En todo esfuerzo hay un objetivo, una visión de futuro que impulsa al ser humano a utilizar sus capacidades y recursos internos. Laura Isanta en su libro “Apreciatividad” describe detalladamente la relación entre estándar y felicidad.

Se los recomiendo. ¿Qué pasa con el parámetro? Las personas por naturaleza tienen una expectativa que colabora para progresar. Quiero, esta casa éste auto, éste trabajo. Es positiva esta sed de progreso, sin embargo algunos puede cegaros para apreciar lo que tienen.

A la vez, si ésta expectativa, brecha es excesiva, la persona tiende a sentirse disminuida e impacta en la autoestima. A veces esa comparación es con un ideal imaginario tan elevado que vuelve infeliz a la persona.

Entonces, podes preguntarte... ¿Cuál es tu estándar? ¿Con qué o quién te comparás? ¿Cómo tener un equilibrio entre la realidad y aquello que se anhela?

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