Desde la primera conferencia de prensa conjunta, se tejieron múltiples lecturas de la relación entre el presidente Alberto Fernández, Axel Kiciloff y Horacio Rodríguez Larreta.
Se acabó el amor, fue bueno mientras duró
En una semana policías "no representados" armaron un revuelo de película. Cuando el conflicto cobraba una fuerza que preocupó al gobierno, el presidente sacó un conejo de la galera y abrió el debate político 2021.
Después de cada una de ellas, algunos (hasta los más encumbrados) analistas políticos elegían analizar la performance de los tres, medían sus tiempos, sus palabras (sobre todo sus adjetivos), sus gestualidades, su comunicación física, y algunos etcéteras más.
La beligerancia inicial del gobernador (para con Larreta) fue cediendo a la concordia y a ponderar (una y otra vez) “las bondades del trabajo en equipo”. Ahí todos entendimos el concepto de AMBA y de cómo impactaban recíprocamente aperturas, cierres, controles y transporte público.
Ya entrado Agosto, la administración porteña empezó a generar aperturas y allí aparecieron los primeros cortocircuitos. La semana pasada las imágenes de los bares porteños desbordados alarmaron a propios y extraños y cuando la espuma de la cerveza había empezado a bajar, estalló el conflicto policial.
En una semana policías “no representados” armaron un revuelo de película.
No sólo rechazaron el primer un anuncio de mejora salarial en 4 años y medio, sino que rodearon la mismísima quinta presidencial de Olivos (con Fernández adentro) y la puerta de la gobernación bonaerense exigiendo un 55% de aumento salarial y una mesa de negociación abierta y permanente. Cuando el conflicto cobraba una fuerza que preocupó al gobierno (y empezaba a preocupar también a la oposición) el presidente sacó un conejo de la galera.
Convocó a conferencia de prensa y anunció que le sacaba un punto de la coparticipación a la Ciudad para dárselo a la Provincia, y que así pudiera hacer frente a la demanda salarial de la fuerza policial. Algunos calcularon que esto significa alrededor de 35.000 millones de pesos, otros (casi todos porteños) mucho más.
A la jugada del presidente le siguieron otras conferencias de prensa: las de Kiciloff y Larreta. Por la mañana el gobernador sostenía: “Les hablo a los policías: el ingreso mínimo que recibirá un policía cuando egrese de la escuela, entre el salario de bolsillo y la compensación por el uniforme, no será menor a 49.000 pesos por mes.
Y aquel policía que siga haciendo horas adicionales, cobrará arriba de 60.000 pesos por mes”. Hoy, un agente bonaerense percibe un salario mínimo de 34.761 pesos por mes más un plus de 1.130 pesos por indumentaria, lo que hace a una cifra mensual de 35.891 pesos. La decisión de Kicillof es subir el salario mínimo a 44.000 pesos y ascender el plus por indumentaria a 5.000 pesos por mes.
Con ello ingreso mínimo pasaría a 49.000 pesos en la fuerza; el aumento global sería de 36,5%. A pesar de un breve rechazo inicial, el conflicto se desinfló rápidamente y las primeras horas de la tarde ya encontraban patrulleros que volvieron a recorrer sus cuadrículas.
Mientras tanto, el jefe de gobierno Rodríguez Larreta mascullaba bronca y preparaba su discurso para una conferencia de prensa que demoró en dos oportunidades. Algunos de sus más cercanos dijeron que le había puesto más preparación previa que a los debates electorales.
Larreta ya venía decodificando los mensajes de Alberto, cuando hace solo dos semanas habló de la “abundancia de la ciudad” en contraste con el resto del país. Daba (a su modo) algunas señas de ajuste, de sacarle a los que “tienen más para darle a los que tienen menos”.
Claro que una cosa es el discurso y otra los hechos. Larreta en claro modo opositor arrancó: “:.. vivimos un año difícil y con situaciones complejas. Siempre elegí el camino del dialogo y más en esta situación, trabajé codo a codo con el presidente y el gobernador de la provincia. Manifestamos apoyo a las instituciones, siempre voy a buscar la unidad de los argentinos. Lo que vivimos ayer (con el anuncio del presidente) es exactamente lo contrario al diálogo, se eligió deteriorar la convivencia política. Se eligió la división. La última vez que me mencionaron el tema fue en marzo, pasaron 26 reuniones con el gobierno nacional. Nos sacan fondos de un día para otro en el medio de la pandemia. El mundo entero está apoyando a sus provincias y aquí nos quitan fondos. Hay que igualar para arriba, no voy a entrar en conflictos personales, el consenso es el único camino para sacar a Argentina adelante. Lo último que necesita la gente es políticos peleándose. La decisión que tomó el gobierno es inconstitucional, por eso vamos a ir a la Corte Suprema de la Nación”.
Un nuevo escenario que deja más cómodos a varios (de los dos lados de la grieta) y abre el debate político 2021.
Buena semana.

