Semana 36, 2020.
Un año para olvidar que será recordado por los próximos siglos como el de la pandemia.
“Dar positivo de covid-19 es muy diferente a recuperarse de lesiones desagradables, ser desalojado o estar en quiebra, situaciones que tuve que enfrentar más de una vez”, comentó el actor Dwayne Johnson (también ex luchador de lucha libre) conocido como La Roca.
“Mi prioridad número uno es proteger siempre a mi familia y a mis seres queridos … Ojalá hubiese sido solo yo el positivo, pero fue toda mi familia. Para mi fue como una patada en el estómago”. La Roca sostuvo que ya está recuperado y se solidarizó con quienes perdieron a seres queridos por culpa de este “virus que es increíblemente implacable”.
Casi como parte de su campaña electoral, el presidente Trump les pidió a los gobernadores de los 50 Estados yanquis que se preparen para una vacunación masiva a partir de noviembre. Las elecciones son el 3, sin embargo Estados Unidos sigue encabezando las peores estadísticas globales de la pandemia.
Un modelo citado por funcionarios de salud elevó dramáticamente sus proyecciones de muertes por covid-19 en los Estados Unidos al predecir más de 410.000 muertes para el 1 de enero próximo, lo que significaría otras 224.000 vidas estadounidenses perdidas solo en los próximos cuatro meses.
En nuestro país se vivió una desconsolada e increíble pérdida vía zoom. Paola de Simone, profesora de la UADE, falleció el martes pasado mientras daba una clase virtual. Los minutos previos a su desvanecimiento quedaron registrados y fueron sus alumnos quienes intentaron socorrerla cuando la mujer de 46 años indicó que tenía problemas para respirar.
Las imágenes fueron compartidas por uno de los estudiantes en las redes sociales y retiradas a los pocos minutos por expreso pedido de sus familiares. En el video, dos estudiantes le preguntaron cuál era la dirección de su casa para enviarle una ambulancia. La docente solo atinó a responder: “no puedo”... .
Unos días antes, el 28 de agosto en su cuenta de Twitter, De Simone había respondido una publicación que hablaba sobre las dificultades del coronavirus. “Está muy complicado. Llevo más de cuatro semanas y los síntomas no se van. Mi marido está acostado por trabajar tanto en este momento (médico de terapia y emergencias). Llega a más público y daña más”.
Paradójicamente hay muchos que siguen “negando” la enfermedad, su avance, peligrosidad y capacidad de contagio y muerte. Como reflejan las imágenes que llegan desde la nieve, donde suena música electrónica y la gente baila. Algunos toman cerveza, otros sol. Ninguno lleva puesto un tapabocas y la distancia social es prácticamente nula.
Un hombre abraza a una mujer y, mientras alguien lo filma, comenta en voz alta: “Lucho, Ricky, ¿se dieron cuenta que en Europa y en San Martín de Los Andes ya no hay cuarentena?” Los demás ríen con fuerza y otro repite: “No hay más cuarentena acá”.
Se trataba de una pista de sky vinculada al ex tenista Gaudio cuyo difusión pública motivó que el Ministerio de Turismo de Neuquén dejara sin efecto la concesión del bar del en centro de esquí de Chapelco por violar la cuarentena. Lo más penoso es que se dio solo después que trascendieran las imágenes...
A esta altura ya todos sabemos que el COVID no es una enfermedad de los viejos, ni de los jóvenes; de los sanos ni de los enfermos; de los ricos ni de los pobres; es de todos. Y nos afecta a todos por igual a la hora de contagiarnos aunque para cada uno tenga consecuencias distintas.
Aquí es donde empezamos a confundirnos apoyados porcentajes e índices de letalidad: 10,5% entre los mayores de 60 años se mueren como consecuencia del COVID, casi el 80% entre adultos mayores. ¿Esto supone que los pibes y los jóvenes no se mueren? No necesariamente, sí que son minoría.
Hablemos de responsabilidad social, de solidaridad y también, porque no, de números.
Según las estadísticas de ejemplares impresos, clickeos en nuestros sitios on line y edad promedio, cuando termine la pandemia se nos habrán muerto 4238 lectores. Ojalá no seas vos.
Buena semana.






