editorial

La ola (no) está de fiesta

2021 será el año de la vacuna, pero el virus vivirá entre nosotros por mucho tiempo. Ya sabemos cómo cuidarnos para prevenir contagios. Tal vez sea hora de sentar cabeza y crecer. Al mismo tiempo si es posible.

La ola (no) está de fiesta
El Diario Sur

La segunda ola de contagios del coronavirus ya llegó. Las estadísticas de esta semana nos acercan a las de mediados de agosto, cuando se había registrado el pico de contagios. De seguir las tendencias, a fines de enero superaríamos los peores números de 2020.

Mientras tanto, las olas y el viento de la temporada de verano están a full, con playas colmadas y artistas callejeros que convocan (al aire libre en honor a la verdad) a más personas de las que entrarían en cines y teatros (hoy cerrados).

No quiero entrar en el falso debate de si son (o no) "los jóvenes" los responsables de la multiplicación de nuevos contagios.

Si al miedo le sumamos la culpa andaremos el mal camino. "Si no te cuidas, vas a matar al abuelito", es digno de psicopatas y de sociedades adolescentes. Tal vez debamos sí pedir responsabilidad y compromiso, más que miedo y culpa. No basta con que "las autoridades" nos digan qué hacer y qué no. Hay que comprometerse en los cuidados que (a esta altura todos conocemos) hacen falta para cuidarnos. Aunque no nos "reten", ni apliquen multas millonarias.

No somos una isla, miremos al mundo.

Mientras que en Italia acaban de superarse los 70.000 muertos por coronavirus desde el inicio de la pandemia, el gobierno advirtió que mantendrá "hasta marzo" las "medidas rígidas" para luchar contra la enfermedad.

Madrid en tanto, adelanta el toque de queda a las 23.00 horas y el cierre de los bares a las 22.00 y pide reuniones en las casas de solo convivientes (esto es: no más reuniones sociales). Las cifras totales reflejan en España 2.211.967 casos de coronavirus confirmados y 53.079 muertes.

En Inglaterra se puso en marcha el tercer confinamiento desde marzo pasado, con el cierre indefinido de todas las escuelas hasta por lo menos entrado febrero, y tal vez hasta que se haya vacunado a la mitad de la población. Mientras tanto exhortan a que todo el mundo que pueda trabaje desde casa. "La idea es que se salga lo menos posible, pero las excepciones son numerosas: ir al médico, a hacer las compras, a la oficina, hacer ejercicio, ayudar a organizaciones caritativas o con fines humanitarios, y huir del abuso doméstico", afirmó el primer ministro Boris Johnson.

Se trata de un país donde la libertad individual es casi un bien sagrado, que no acepta toques de queda ni que la policía pueda parar a la gente para pedirle documentos (no existen los DNI ni las renovaciones de los registros de conducir) o preguntar a dónde va y por qué. Todo queda en manos de la responsabilidad individual de cada uno, sin embargo el zigzagueante Johnson está preocupado por la saturación de los centros de salud (que lo dejaría muy expuesto).

El mayor problema que registran las islas británicas (que están virtualmente cerradas a vuelos internacionales entrantes y salientes) es la aparición de la nueva cepa (más contagiosa que la anterior). A propósito de esto la canciller alemana Angela Merkel hizo un llamamiento para hacer todo lo posible por contener la variante modificada del coronavirus inglés.

El virus podría "asumir el liderazgo sobre el viejo virus" en muy poco tiempo, señaló Merkel. En paralelo la disposición a ser vacunado cambió radicalmente en Alemania. Según una encuesta de los primeros días de enero, el 67% quiere vacunarse contra el virus del coronavirus, mientras que a finales de noviembre del año pasado esa cifra era del 51%. Según la misma encuesta, el 10% (en vez del 20% de noviembre) no desea ser vacunado.

"La realidad es que enero, febrero y marzo será el periodo más difícil en la historia de la salud pública en este país", dijo Robert Redfield, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, donde se llevan confirmados 23.440.902 contagiados y casi 390.000 personas muertas por COVID 19...

Según cifras del gobierno, México acumula 1.493.569 casos positivos y 131.031 muertes desde que se registró el primer contagio en febrero pasado. El miércoles pasado autoridades sanitarias habían reportado un récord diario de 17.345 infectados, a sólo seis días de que finalice la suspensión de las actividades no esenciales en la capital en un intento por frenar la propagación del virus.

2021 será el año de la vacuna, pero el virus vivirá entre nosotros por mucho tiempo.

Ya sabemos cómo cuidarnos para prevenir contagios (propios y de los otros).

Tal vez sea hora de sentar cabeza y crecer. Al mismo tiempo si es posible.

Buena semana.