A esta editorial la ilustran dos fotos. Emparentadas por el lugar geográfico donde fueron tomadas, a pesar que entre una y otra pasaron algo más de seis años.
La conocida como "Los inmigrantes en la valla de Melilla" significó para José Palazón un premio fotográfico internacional. José era un fotógrafo aficionado que día a día pasaba por la más valla que divide España del norte de África, convencido "que allí pasaban cosas todos los días".
En esta misma página escribí hace casi seis años sobre la valla y aquellas foto que mostraba dos mundos opuestos; uno supuestamente ostentoso que jugaba al golf, mientras otros subidos al alambrado miraban como sin entender, pero sin intención de ingresar al territorio español.
La foto de José ganó en 2014 el premio de Fotografía Humanitaria organizado por la Asociación Médicos del Mundo. Allí compitieron 1700 tomas de 180 fotógrafos profesionales, de 25 países. Palazón sólo era un aficionado, pero sin embargo logró captar la desigualdad que por 2014 aquejaba a ese encuentro entre la España pujante y la Marruecos expulsiva.

Casi siete años después una nueva imagen conmueve al mundo. Se dio como consecuencia de un récord histórico de marroquíes huyendo hacia la ciudad de Ceuta (España), prima hermana de Melilla. Se trató de 6000 personas que quisieron entrar a nado en territorio español en un solo día. Esto se dio como consecuencia de una decisión humanitaria que el gobierno marroquí entendió como política: España le dio atención médica al líder opositor del Frente Polisario, Brahim Ghali. Esta situación provocó el desagrado de Marruecos que liberó el control de su frontera y permitió que 6000 personas se arrojaran el miércoles último a intentar el cruce del Mediterráneo. Intentando que las corrientes no los arrastren acaban exhaustos sobre la playa e intentan luego caminar camuflados por la costa sinuosa. No se trata solo de hombres adultos, hay también menores, bebés y hasta familias enteras en las que en muchos de sus integrantes no saben nadar.
El punto más cercano supone casi 5 km de nado. Los que llegan a Ceuta se esconden entre las rocas para evitar las decenas de militares desplegados en la zona. Esta semana luego del "conflicto diplomático", el gobierno español decidió reforzar la presencia del ejército que una vez que detiene a los inmigrantes ilegales los deportan a su país de origen. En el entretiempo (llegada/deportación) se viven situaciones dramáticas que van desde resistencias reprimidas a golpes, hasta el uso de gases lacrimógenos y el despliegue de los voluntarios de la Cruz Roja atendiendo a los menores.

Se trata de la lucha por la supervivencia: unos quieren huir de un presente que no les ofrece futuro y otros proteger los supuestos beneficios conseguidos.
Un ejemplo de la desigualdad del mundo en el que vivimos. Mientras hay valientes que le ofrecen su vida al mar poniéndola en juego porque no tienen mucho que perder; otros reprimen sin miramientos las ventajas de "pertenecer".
Entre la foto de Palazón y la del miércoles pasaron casi 7 años. Nada cambió. O tal vez sí. Hoy hay otras formas de desigualdad que se reflejan en la disponibilidad de las vacunas contra el COVID 19; en la defensa a ultranza de la protección económica de sus patentes por parte de algunos estados; en lo "anecdótico" que resulta comparar el festival de "vacunas para todos" de los Estados Unidos con la falta de oxígeno por la que mueren cientos de personas en la India cada día...
Es difícil imaginar el mundo que Lennon cantó en "Imagine". Pero es peor naturalizar el horror.
Buena semana.






