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A una semana de la gran encuesta nacional

Estamos en el medio de una campaña histórica de resultado imprevisible. En todos los casos la cuenta regresiva está en marcha para una elección que funciona como una "encuesta oficial". Por Ricardo Varela.

A una semana de las PASO empiezan a definirse los votos de los indecisos.

Estamos en el medio de una campaña histórica de resultado imprevisible. La pandemia modificó los hábitos de propios y extraños, y también la forma de hacer campaña. Algunos piensan que será determinante y especulan en los “costos políticos” de su mejor ó peor gestión por parte de los funcionarios de los ejecutivos municipales, provinciales y nacionales.

Las encuestan hablan de: a) polarización, b) corrimiento hacia los únicos espacios donde habrá PASO, c) confirmación del voto oficialista en el conurbano mientras se desgrana en las ciudades del interior de la provincia, d) consolidación del caudillaje en el interior del país.

Estos son los pronósticos promedio de las principales encuestadoras nacionales a una semana de la elección. La realidad real se hizo cargo de demoler pronósticos, una y otra vez, por eso quise dejar aquí impresa la “foto de hoy” para que podamos (juntos) evaluarla en una semana.

Entre los resultados que no reflejará el escrutinio legislativo habrá ganadores y perdedores.

En el oficialismo se especula sobre el impacto que puede tener la caída en la imagen positiva del presidente en el resultado final.

La oposición serenó el debate inicial entendiendo que en la confrontación perdían todos.

Vamos por partes.

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El del presidente Alberto Fernández será probablemente un caso de estudio para politólogos y analistas. Si tenemos en cuenta los números de los encuestadores (reitero: siempre cuestionados), Alberto Fernández tenía hace un año el mismo porcentaje de imagen positiva que su actual imagen negativa: cerca del 60%. Muy probablemente la fiesta de cumpleaños de su mujer durante la cuarentena estricta haya colaborado, sin embargo desde su pico de popularidad (durante aquellas conferencias de prensa en las que se mostraba como capitán de tormenta en el medio de la explosión COVID, con imagen conciliadora entre el Kiciloff eufórico y el Larreta cerebral) empezó a perder consideración (casi inexorablemente) día a día (mes a mes). El “vacunatorio VIP” lo golpeó, y la decisión geopolitica en la compra de las vacunas le dio a la oposición una oportunidad para golpear. Y golpeó. Así se escucharon declaraciones sin rigor científico que se convirtieron en verdades reveladas y se convirtió a la vacuna de Pfizer como una panacea inalcanzable.

El diario del lunes dice que independientemente de cómo los países enfrentaron la pandemia, todos sufrieron su consecuencia en pérdida de vidas humanas, crisis económicas y debacles financieras. Seguramente aquellos con mejores índices se pondrán de pie más rápido, pero ninguno puede ostentar “el milagro”, ni sacar pecho por sus buenas prácticas. Todos, cada uno a su modo y según sus posibilidades, terminaron haciendo lo que pudieron frente a un mal que desconocían (y aún desconocen).

Vamos a la oposición (único espacio político que tiene PASO el domingo que viene).

En la Ciudad de Buenos se dará una situación particular: el partido gobernante (génesis del macrismo) tendrá tres listas encabezadas por: la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, el siempre candidato Ricardo López Murphy y el secretario de la salud Rubinstein. Raro para un proyecto político que debiera estar más consolidado mirando 2023. Todo ante la atenta mirada de quien quiere ser presidente en 2023: Horacio Rodríguez Larreta. En la provincia, la pelea Santilli/Manés fue bajando voltaje a medida que este último veía que en las encuestas “no levantaba”. Algunos operadores del neurocirujano creen que los encuestadores y medios de comunicación están demasiado influenciados por la pauta de hace 14 años del ejecutivo porteño. Creen que a la hora de contar los votos tendrán mejores guarismos de los proyectados. Veremos. Lo cierto es que en su construcción, el jefe de gobierno porteño, no logró el consenso que deseaba. Así tuvo que ceder listas y ese “volumen” no siempre es a favor cuando los contendientes no entienden el juego. En algunos lugares esa pelea se encarniza de tal modo, que a la hora de “ir todos juntos”, están “todos peleados y separados”.

En todos los casos la cuenta regresiva está en marcha. En una elección que históricamente funciona como una “encuesta oficial” y que traza las estrategias de la verdadera campaña de cara al 14 de noviembre.

Buena semana.

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