Ya es un nuevo año y nuevos proyectos comienzan en nuestra mente. Hemos aprendido a afrontar situaciones desconocidas como la pandemia y vienen nuevos desafíos en relación al tema. El peso del año pasado se siente y convive con deseos de realización, de conseguir aquello que anhelamos.
Hay situaciones que nos preocupan sin embargo no están dentro de nuestra área de influencia y quizás requiere soltarlas. Aquellas que nos preocupan y sí están dentro de nuestra área de influencia, es hora de tomar decisiones y hacerlas. Quizás ayude planificarlas, ponerlas en un calendario tentativo.
Plasmarlas en un papel o en un cronograma permite liberar nuestra mente. Algunas se resolverán a corto plazo, otras requieren de un largo plazo. Es una manera de resolver sino se forma en nuestra cabeza una "molécula" se llama en Programación Neurolinguística que tiene todo el peso de la situación no resuelta y se vuelve pesada.
Hay un famoso cuento que habla al respecto.
Un psicólogo, en una sesión grupal, levantó un vaso de agua. Todo el mundo esperaba la típica pregunta: "¿Está medio lleno o medio vacío?" Sin embargo, preguntó: - ¿Cuánto pesa este vaso? Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.
El psicólogo respondió: "El peso absoluto no es importante. Depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo un minuto, no es problema. Si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo. Si lo sostengo un día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no cambia, es siempre el mismo. Pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, y más difícil de soportar se vuelve."
Y continuó: "Las preocupaciones, los pensamientos negativos, los rencores, el resentimiento, son como el vaso de agua. Si piensas en ellos un rato, no pasa nada. Si piensas en ellos todo el día, empiezan a doler. Y si piensas en ellos toda la semana, acabarás sintiéndote paralizado, e incapaz de hacer nada."
¡Acuérdate de armar un plan y soltar el vaso! Este es mi mensaje para éste nuevo año.






