opinión

Un camino para resolver la envidia

La licenciada Mónica Dreyer nos trae su columna semanal de opinión: "Un camino para resolver la envidia".

Un camino para resolver la envidia
El Diario Sur

La columna pasada vimos la envidia como un malestar que se produce ante un contraste que nos remite a nuestros deseos insatisfechos. Salvo que sea una envidia destructiva, que la trabajaremos en la siguiente columna, podemos descubrir un camino muy rico para resolverla. María le cuenta a Daniela, que conoció una persona en una fiesta y que está fascinada. Además se van de viaje en un mes. Daniela le responde "¡No será muy pronto! Lo que empieza así de rápido no tiene mucho futuro"

¿Qué condiciones generan envidia? Refiere Norberto Levy.

Cuando se experimenta una carencia y un contraste, entre aquello que la otra persona tiene y uno no tiene. Cuando además creo que no dispongo de los recursos necesarios para lograrlo. Cuando tampoco cuento con una cuota suficiente de deseos satisfechos como para equilibrar el dolor que produce lo no realizado.

Ante la nueva pareja de María, Daniela se conecta con el hecho que ella también querría tener una pareja y no la tiene. Si además se agrega algún otro deseo no satisfecho y el contraste se intensifica, puede aparecer algún comentario hiriente y hasta la creencia de que María hace el comentario a propósito. Por eso a veces puede parecer la envidia como una reacción que procura dañar a quien tiene ese logro que yo no tengo.

Un camino para resolverla es la doble reacción. Si Daniela cuenta con un yo seguro, con suficientes deseos satisfechos puede por una parte alegrarse genuinamente por María y simultáneamente sentir dolor al no tener pareja en este momento. Inclusive es sano expresar ésta doble reacción. "Me alegro de verdad por vos de esta nueva relación, y también me gustaría estar enamorada y no me sucede en este momento".

Si aprendemos a utilizar ésta doble señal descubriremos la riqueza potencial de la envidia y la doble reacción como camino para resolverla.