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Siguen pasando cosas

Siguen pasando cosas aunque probablemente no veníamos tan bien como antes. Según nos sirva, acomodaremos argumentos para justificar o reafirmar nuestras propias creencias, convicciones o conveniencias. Por Ricardo Varela.

Aquella frase (inmortalizada a ésta altura) tenía un comienzo justificante: “veníamos bien, pero pasaron cosas”.

Siguen pasando cosas aunque probablemente no veníamos tan bien como antes (aunque cueste identificar el momento exacto de ese tiempo de bonanza).

Lo que se mantiene invariable es nuestra férrea voluntad por dividirnos, por separarnos de vereda del otro.

Llega un avión “flojo de papeles” a Ezeiza y de repente nos encontramos con quienes defienden (no sé muy bien qué) y a quienes atacan como si todo fuera opinable. Da la sensación que no existieran normas que cumplir, ni leyes que respetar. Y también que no hay jueces, fiscales, policías, militares ni administrativos capaces de hacer bien su trabajo. Sin interpretaciones personales, coyunturales o interesadas. En resumen: la ley. Lo que está bien y lo que está mal. Lo que es sancionable y punible y lo que no.

Da la sensación que los argentinos somos especialistas en “estirar” los alcances de las leyes, sus penas y condenas según nos convenga personal, familiar, empresarial, gremial o políticamente. Según nos sirva, acomodaremos argumentos para justificar o reafirmar nuestras propias creencias, convicciones o conveniencias. Así, se hace difícil construir ciudadanía y sociedad.

Mientras tanto, pasan cosas.

El Papa Francisco (el único héroe en éste lío) afirmó que se había desatado la tercera guerra mundial. Insistió en que la invasión de Rusia a Ucrania “quizás fue provocada y no evitada” y también aclaró que “sería simplista y erróneo” decir que el está a favor de Vladimir Putin. En tanto, la guerra sigue cobrando vidas y destruyendo familias. Además, entre los efectos colaterales siguen en alza los costos de la energía (fundamentalmente del gas y el GNL). Así las cosas resulta imposible conseguir un litro de diésel a menos de 2 euros en toda Europa cuándo hasta hace tres meses apenas superaba 1.35. En esta línea Estados Unidos lanzó una medida extraordinaria para contener la inflación, elevando en 0.75% la tasa de interés. Números irrisorios para nuestra economía doméstica pero terribles para ellos. Es que en mayo registraron un récord histórico de 8.6% de inflación (anualizado), el porcentaje más alto en los últimos 40 años… .

En la política local también pasaron cosas.

Milei fue llamado a silencio después del gafe que protagonizó en el programa de Lanata en radio Mitre. Fiel a su compromiso libertario, el hombre justificó la compra y venta de órganos en el marco del libre mercado (mientras existan la oferta y la demanda…). Eso fue una semana después de declararse a favor de la libre portación de armas. Parece que una declaración, más la otra, hizo que el candidato perdiera casi 4 puntos de intención de voto en las encuestas en la pregunta: ¿a quién votaría si las elecciones fuera mañana? Rápidos de reflejos, los adláteres de Milei lo escondieron unos días, sabiendo que las luces de los estudios de Tv son necesarias pero también pueden ser lapidarias.

Horacio Larreta es un especialista en comunicar gestión, más que en fijar posiciones políticas que lo suban a un ring donde no se siente cómodo. “Horacio se ocupa de lo que le importa a la gente”, sostienen a su alrededor. Esta semana anunció tres medidas de las que hablaron los porteños: a) eliminó el uso obligatorio del barbijo en lugares cerrados y el transporte público, b) suspendió el lenguaje inclusivo para todos los niveles de enseñanza del sistema educativo y c) estableció que para obtener el registro de conducir se hará un examen de manejo en la calle (para evaluar reacciones a condiciones reales) mientras que también sumó dificultades en la prueba teórica. Son estrategias. Larreta sabe que su fuerte es mostrar gestión y que sus logros en la ciudad más rica del país sean un aspiracional para que el resto de los argentinos lo considere un buen candidato a presidente en 2023.

El oficialismo se niega a declarar el naufragio. Mientras que las alas duras del kirchnerismo lo intentan mostrar al presidente Alberto Fernandez en retirada, el hombre revivió un candidato. Esta semana asumió como ministro (en reemplazo del especialista en caños, Matías

Kulfas): el inoxidable Daniel Scioli. En viaje sin escalas desde Brasil, Scioli se convierte en el candidato que le peleará a Sergio Massa la candidatura oficialista en 2023 (aunque todos ocupan en negarlo por estos días). Algunos kirchneristas autocríticos (que los hay) reflexionan: “¿y si hubiésemos ayudado a Daniel en 2015…?”.

Buena semana.

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