Tres hinchas de Boca habían quedado detenidos durante el partido de ida versus Corinthians (28/6) en una comisaría de San Pablo, acusados de actos racistas contra simpatizantes brasileños durante el partido que empataron sin goles por los octavos de final de la Copa Libertadores. Los argentinos fueron alojados en la comisaría ubicada en el subsuelo del estadio Neo Química Arena para luego ser trasladadosa otro lugar de detención, tal como ocurrió con otro hincha del mismo equipoen abril pasado.
En aquella oportunidad se trató de Leonardo Ponzo (foto), que también habría utilizado sus brazos para simular ser un mono en plena tribuna. Para lograr la libertad (sigue con un proceso judicial abierto), Ponzo tuvo que abonar una fianza de 3.000 reales (poco más de 70.000 pesos argentinos).Sin embargo, la Conmebol buscó una sanción ejemplar y le impuso al Club Boca Juniors una multa de 100.000 dólares. "El objetivo es que los clubes tomen conciencia del rol que juegan a la hora de evitar actos xenófobos, racistas y discriminarlos. El deporte en general, y el fútbol en particular, deben ser punto de encuentro en valores", sostenía el comunicado de la Confederación.
Sin embargo, tres meses después, en el mismo estadio y contra el mismo rival, volvieron a aparecer "los monos" vestidos de azul y amarillo. Esta vez, las tres detenciones fueron caratuladas como "injuria racial" y la fianza a pagar los involucrados por su liberación ascendió a 20.000 reales (unos 4.000 dólares). "Decidimos elevar la fianza porque esta Copa Libertadores se ha convertido en un escenario de injuria racial como hace mucho tiempo no se veía", aclaró el comisario de Grandes Eventos, César Saadi, a cargo del operativo de seguridad en el estadio.
Dos de los tres tuvieron "la suerte" de ser liberados después de pagar. El tercero fue grabado haciendo también el saludo nazi y no tuvo el beneficio de la fianza porque su caso fue caratulado como "apología del delito".
Todos los detenidos fueron filmados con sus celulares por hinchas brasileños, que luego buscaron a policías nacionales, denunciaron verbalmente e impulsaron la detención "en tiempo real", mientras transcurría el partido.
Durante el partido de vuelta, jugado esta semana que terminó con la victoria por penales del equipo brasileño, el estadio de Boca lucía carteles que convocaban a evitar el racismo.
En cualquier caso siempre será un problema de falta de educación y respeto, que trasciende a lo que pueda hacer una institución deportiva (poner un cartel que diga "NO AL RACISMO" no parece muy efectivo para cambiar ningún mal hábito). Lo cierto es que la Conmebol busca sensibilizar a través del supuesto "amor" de hinchas por sus clubes. Así, entienden que para evitar la condena económica para el club de sus amores, serán los hinchas "sensatos" los que controlen y condicionen a los necios.
El partido del martes pasado mostró un nuevo costado del folclore futbolístico. Cuando todos temían cánticos, gestos o represalias cruzadas, los hinchas de Corinthians ubicados en la tercera bandeja de la Bombonera les tiraban billetes de 1000 pesos rotos a la gente de Boca en las tribunas inferiores. La "nueva burla", que se viralizó rápidamente, no esta nomenclada como ninguna infracción a las normas y leyes vigentes de la FIFA y la CONMEBOL.
El derrumbe de nuestra moneda, que vale cada vez menos (acá y allá), invitó a la creatividad de un puñado de hinchas brasileños para cargar a los de Boca (¿sólo a los de Boca?) conla crisis económica en el país.
Varias enseñanzas. La primera: para los simios que señalan al prójimo como si fueran monos, esos "monos" les demostraron ser bastante más inteligentes (y estar bastante más informados).
Buena semana.






