El año que nacía el peso convertible a dólar (reemplazando al Austral alfonsinista); se lograba la primera videollamada; se establecía a Unión Europea y Barcelona organizaba los Juegos Olímpicos, Fito Páez lanzaba un disco que vendió 1.100.000 ejemplares hasta 2012: el amor después del amor.
Nadie puede, ni nadie debe
Esta semana empezó la gira de presentación de los conciertos del 30 aniversario del disco más vendido en la historia de la música argentina: El amor después del amor.
Se trató de casi una hora de música distribuida en 14 canciones escritas por Páez que convocaron a un seleccionado de músicos que aportaron su granito de arena: Mercedes Sosa, Charly García, Luis Alberto Spinetta, Andrés Calamaro, Fabiana Cantilo, Celeste Carballo, Ariel Roth, Osvaldo Fattoruso y sampleos de Gustavo Cerati que formaron parte de la canción que le dio nombre al disco.
30 años después, Páez ofrecía una entrevista en el ciclo Caja Negra, un programa que se emite por YouTube, conducido por Julio Leiva, grabado en La Usina del Arte porteña. Allí, en una “charla” de casi una hora y media, y como al pasar, le dice: “uno de los proyectos del año es regrabar el Amor después del Amor porque este año se cumplen 30 años. La idea es transformarlo, volver a visitarlo y hacerle cosas nuevas”, dijo Páez. Por entonces “adelantó” que podría incorporar en las nuevas versiones, de aquellos viejos clásicos, algunas figuras de la actual escena urbana como Bizarrap, Dillom, Nathy Peluso y Ca7riel.
Hubo un espectador que tomó nota y se puso en marcha.
En la Argentina hay pocos empresarios que entiendan de qué va el negocio de la música como Daniel Grinbank. Entonces comenzó su aventura de armar un “show homenaje” que empezó siendo una fecha en el Movistar Arena porteño (15000 espectadores) y terminó con una gira internacional que ya vendió cerca de 3.000.000 de tickets. Solo en la Ciudad de Buenos Aires se vendieron la misma cantidad de tickets que le hubiesen permitido llenar 2 veces el Estadio de River Plate.
¿Qué pasó? ¿Qué motivó la explosiva reacción de la gente por volver a ver un concierto de canciones escritas hace 30 años?
30 años después el relato es efímero y el consumo de videos no debe superar los 30 segundos para ser atractivo; y las historias de Instagram desaparecen a las 24 horas en espera de nuevas.
30 años después no existe el concepto “disco”, y las canciones se miden por reproducciones y likes.
30 años después, una de las mayores fortalezas de artistas como Fito (la conjunción armónica de música y letras de contenidos memorables), están devaluadas y reemplazadas por cajas rítmicas estandarizadas y oraciones inconexas.
30 años después, el público que se dio cita en el estadio de Villa Crespo reunió a tres generaciones, en una convivencia casi inédita. Allí Páez, acompañado por una banda/orquesta de 9 músicos nos hizo creer que el tiempo no había pasado. Durante dos horas y media de concierto recorrió canciones que parecían escritas ayer, cuya vigencia no sólo no se discute, sino que asusta. “Me fui. Me voy de vez en cuando a algún lugar. Yo sé no te hace gracia éste país. Tenías un vestido y un amor, y yo simplemente te vi”, cantó mientras una enorme bandera argentina le hacía de telón de fondo. Antes le había pedido a la multitud: “mientras nosotros estamos acá, viviendo una gran fiesta, hay mucha gente que la está pasando muy mal. Tenemos una obligación moral, y es que ésta comunión en el amor que se da aquí adentro también salga y les llegue a todos”.
Cerca de la medianoche, con el concierto llegando a su fin, Páez se describió como un juglar de la tribu, desandando los egos que suelen ostentar los músicos. “Todo esto me hace pensar y sentir qué hay algo qué pasó en nuestras vidas que no queremos olvidar; que no queremos que nadie se lo lleve y qué hay que defenderlo con uñas y dientes”, terminó.
Me fui haciendo la lista de esos “algo”…
Buena semana.
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