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Aprender a soltar la mochila emocional

Por Mónica Dreyer.

A veces creemos que podemos transitar la vida sin detenernos a mirar lo que sentimos. Pero las emociones son brújulas internas, nos muestran aquello que aún duele o que busca expresarse. Reconocerlas no es signo de debilidad, sino un acto profundo de valentía. Cuando uno decide mirarse, escucharse y hacerse cargo de sus emociones, algo se acomoda también afuera: las relaciones, los vínculos, el entorno. El aprendizaje sobre las emociones no solo nos libera, sino que también expande la posibilidad de vivir con más coherencia y paz interior.

Hoy vuelvo a invitar a Celeste Maidana a este espacio para que nos cuente su experiencia emocional personal. Celeste es una mujer que inspira por su garra entre mil virtudes, así como su capacidad para reinventarse.

Fisicoculturista, dos veces Campeona en la categoría Wellness y Subcampeona Argentina y Sudamericana. Madre de dos hijos, Personal Trainer y estudiante de Coaching Ontológico en nuestra Escuela de Liderazgo.

Reflexiones de Celeste Maidana:

“Aprender a soltar la mochila emocional”

Hoy puedo hablar de esto gracias al curso de coaching ontológico que estoy estudiando.

Cada clase aprendo un poco más sobre las emociones, sobre cómo reconocerlas y cómo ponerles nombre.

Antes pasaba por alto muchas cosas… Pensaba que las emociones no eran para mí, que no había lugar en mí para sentirme estresada, triste o vulnerable. Y no porque no lo sintiera, sino porque nunca me habían enseñado a reconocerlo.

Desde que empecé a estudiar coaching, descubrí un nuevo mundo: el de la verdad interior, las declaraciones conscientes y la posibilidad de sanar esas cargas emocionales que uno arrastra sin darse cuenta.

Gracias a este camino, estoy creciendo como persona y también como mamá. Porque entiendo que, al reconocer mis propias emociones, puedo acompañar mejor a mis hijos y romper esos patrones que antes se repetían sin entender por qué.

Hoy elijo aprender, sanar y soltar.

Porque cuando uno cambia por dentro, todo alrededor también se transforma.

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