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Derribando mitos: el yoga es mucho más que una postura

Por Mónica Dreyer.

El yoga está lleno de mitos: que es sólo flexibilidad, que es hacer “posturas lindas”, que es algo lejano o demasiado espiritual. Pero esta práctica ancestral nació para acercarnos a algo mucho más simple pero profundamente transformador: volver a nosotros mismos y a la conexión con todo lo que nos rodea.

En esta columna, nuevamente Varinia Retamal —integrante del equipo de la Escuela de Liderazgo, profesora de yoga y coach ontológica— nos invita a mirar el yoga desde otra perspectiva: una más real, más humana y verdaderamente accesible para todos.

Vivimos en una cultura acelerada, donde todo sucede rápido y, casi sin darnos cuenta, nos alejamos de nosotros mismos. En ese ritmo vertiginoso, solemos dejarnos para lo último. La mente corre, las emociones se silencian y seguimos adelante pagando costos altos. El yoga aparece entonces como un espacio imprescindible para frenar y recuperar un territorio olvidado: nosotros.

En la colchoneta —o mat— no importa la postura perfecta. Importa desde dónde la hacés:

¿Practicas desde la exigencia o buscas el disfrute del movimiento?

¿Te cuesta soltar cuando exhalas?

¿Podés estar presente sin juzgarte?

Cada movimiento te invita a registrar en qué estado estás. Muchos alumnos llegan sin reconocer partes de su propio cuerpo… ¡a veces no pueden mover su dedo meñique del pie! Qué loco: queremos controlar el mundo externo, pero ni siquiera movemos con facilidad algo que nos pertenece. Con la práctica, comienzan a habitarse de nuevo. Esa es la verdadera transformación.

Porque el yoga no es escapar del mundo, sino habitarlo con más conciencia. Es recordar que somos cuerpo, mente y emoción… y algo más profundo que integra todo eso.

En tiempos en que lo cotidiano nos empuja a dispersarnos, practicar yoga es un acto rebelde: elegir presencia en vez de automatismo.

Y al final, de eso se trata…buscar fervientemente vivir lo mejor que podamos, incluso en los días difíciles. Hacer nuestro trabajo interno, saliendo del piloto automático, para crear una vida más presente, más nuestra.

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