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La casta, los 20 y la máquina de hacer torneos

Por Nico Varela (@nicoevarela).

El jueves por la tarde fuimos testigos de una de las manifestaciones más evidentes de lo que se puede definir como “casta”. De forma totalmente sorpresiva y en una oficina, la Asociación del Fútbol Argentino decidió entregarle a Ángel Di María y a Rosario Central el título de campeón de la Liga 2025. Ante la lógica sorpresa del público futbolero y no futbolero, y a pesar de la indignación generalizada, lo que vino después dejó todavía más en evidencia la disociación de los que se auto-perciben poderosos.

“La gloria no tiene precio”, fueron las primeras palabras que se conocieron de parte de los flamantes campeones a través de su capitán. Un día antes, Di María se había referido a “la gloria eterna” solamente para dedicársela al presidente de la AFA, Claudio Tapia, ignorando completamente el rol que César Menotti habría tenido en la obtención del Mundial 2022. Pero aquella observación quedó opacada luego de que, el jueves, “Fideo” celebrara en sus redes sociales el nuevo título obtenido por Central, haciendo un juego de palabras poco feliz, o quizás provocativo, ya que lo que no tiene precio no se puede comprar.

El comentario con más “me gusta” en su propia publicación de Instagram dice: “Sos lo mismo que el Chiqui, te felicito, cómo mataste tu nombre por nada, maestro!”, con más de 2.300 aprobaciones. El comentario sigue ahí: nadie lo borró.

El jueves, todavía en la incertidumbre de entender lo que estaba pasando, apareció el presidente de la AFA a través de su cuenta de X. Mientras los futboleros de ley esperaban una explicación, Chiqui Tapia respondió mediante un hilo al presidente de La Liga de España, Javier Tebas, que lo había criticado. Ni una palabra sobre el escándalo del que se hablaba en todas las mesas del país. Las respuestas empezaron a llegar de parte de Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, pero solamente para desmentir el comunicado que había publicado el club Estudiantes de La Plata.

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Es que Verón no podía estar de acuerdo. El presidente de Estudiantes tiene su propio lugar de pertenencia al que no puede “defraudar”: su propia casta. De hecho, ni siquiera le importó que después se supiera que su vicepresidente sí había asistido a la reunión que le dio el título a los de Rosario. Él dijo que estaba en contra, publicó que estaba en contra, y el “comunicado oficial” sigue ahí: nadie lo borró.

En una época se hablaba de “borrar con el codo”. Pero eso ya no es necesario. Mientras la casta tenga negocios para hacer con tu propuesta, no importa si es o no verdad. No importa que la Copa de la Liga 2025 no estaba en juego cuando empezó el campeonato: Di María, Holan y Central son campeones. No importa que el campeonato haya sido aprobado por el vicepresidente de Estudiantes: Estudiantes estuvo en contra. Porque lo que importa ya no es la verdad, sino el mensaje. La foto de Di María con la copa va a recorrer el mundo aunque ni un solo hincha de Central haya podido celebrar y emocionarse con el nuevo título.

Antes de cerrar, una aclaración netamente futbolera. Qué arriesgado de parte de Fideo jugar a la casta cuando está —al momento de escribir este espacio— a solo cuatro partidos de ser realmente campeón del fútbol argentino. A menos que él y su cuerpo técnico (y médico) sepan que es imposible que Central gane los play-off. Ahora ya ni necesitan intentarlo.

Ni el presidente de la AFA, Claudio Tapia, ni casualmente el tesorero, Pablo Toviggino, dieron la más mínima declaración o expresión dirigida al público, los hinchas, los jugadores o los socios. Porque no lo necesitan. ¿Cómo lo sabemos? Hay que mirar la foto completa. Literalmente, la foto completa.

Es imposible que algo cambie si la casta se maneja con sus propios códigos. ¿Cómo podemos esperar que Rosario Central vote en contra de Tapia el año que viene? ¿O Deportivo Madryn, o Central Córdoba de Santiago del Estero, o Independiente Rivadavia de Mendoza? Si se trata de repartir, hay estrellas para todos, plazas en una Primera División de 30 equipos, localías en finales… solo hay que ver a los que salen en la foto. Algo se llevan, y por eso nunca van a querer romper la estructura de la actual casta del fútbol. Una que no parece molestarse en perpetuarse de manera vergonzosa y a la vista de todos.

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