Los deportes nos acercan a la salud, al bienestar físico y emocional, a los hábitos saludables y al trabajo en equipo. Actividades como caminar, andar en bicicleta o nadar son recomendadas por especialistas porque son aeróbicas, sostenibles en el tiempo y adaptables al nivel de cada persona.
Nadar: un deporte que transforma vidas
Por Mónica Dreyer.
Cada uno encuentra afinidad en una actividad. En mi caso, quiero hablar de la natación: una práctica que trabaja todo el cuerpo, fortalece músculos y articulaciones sin impacto y, sobre todo, no se trata solo de ejercitar el cuerpo; nadar es abrir la puerta a experiencias transformadoras.
Recuerdo a una mujer que comenzó a nadar tres veces por semana: ganó vitalidad y perdió 22 kilos. Encontró en el agua un aliado para su bienestar.
Descubrí las travesías en aguas abiertas acompañada por el Lic. Gustavo Julián García Gualtieri y su equipo @aguasabiertasnatacion, www.aguasabiertas.com.ar Con ellos aprendí que la meta no es el rendimiento, sino el disfrute y ganar confianza. Ver a los expertos nadar es inspirador, pero lo más valioso es compartir principiantes y avanzados un espacio donde cada uno nada a su ritmo, acompañado y cuidado.
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Una de las experiencias mágicas es “la nocturna”: nadar de noche en el mar, iluminado por las boyas (flotadores que usan los nadadores para ser visibles). A estas boyas fucsia, amarillas, naranjas, en la nocturna se le colocan luces en su interior y ¡Es increíble el espectáculo! Cuando hacemos la pausa, descansando en la boya iluminada, en medio del agua, los sonidos del mar se intensifican, las estrellas brillan y parecen más cercana, sentís la caricia del agua y todos comparten una pausa imposible de olvidar.
Esa es la esencia de la Fundación Aguas Abiertas, que desde hace más de una década promueve el contacto responsable con el mar, organizando entrenamientos, eventos y travesías seguras. Su propuesta incluye a nadadores, acompañantes, familias y amantes de la naturaleza. Porque el agua, más que un espacio deportivo, es un lugar de encuentro, inclusión y transformación.
En definitiva, nadar no es solo mover el cuerpo: es vivir el mar con respeto, seguridad y plenitud. Y como dice la Fundación: el agua tiene el poder de transformar vidas.

