Con la difusión del último Índice de Precios al Consumidor, que llegó al 12,7%, la Argentina quedó en el mes de septiembre como el país con la inflación más alta del mundo. La cifra se conoció justo cuando empezaban a calmarse un poco las aguas tras la corrida cambiaria del miércoles, cuando el dólar blue tocó el número de pánico de los mil pesos.
La larga agonía de la economía argentina en tiempos electorales
Por Manuel Nieto (@NietoManuelOk).
Ahora, el Gobierno (y con él la gente) vive cada jornada de mercado con angustia ante la posibilidad de que el dólar blue siga aumentando. Hay que aguantar hasta las elecciones del 22 de octubre, y después habrá que aguantar hasta el ballotage, y después hasta el traspaso de mando, y después qué importará el después.
Las actividades productivas, desde el campo hasta los talleres, están con el pie arriba del freno. Muchos comerciantes no quieren vender insumos ante la incertidumbre de no saber qué va a pasar. “Nadie quiere que haya un lío y le agarre con pesos en las manos”, me decían esta semana. Y eso por no hablar de los jubilados o de quienes tienen que vivir con un plan social y alguna changa. Para todos es una larga agonía en la que se destruye el poder adquisitivo y no se puede proyectar ni al futuro más inmediato.
Con ese panorama, y con el yate de Insaurralde, y con “Chocolate” Rigau, cómo no va a prender el proyecto fantasma de la dolarización, sazonado con el discurso de que la emisión soberana de la moneda argentina es en realidad “un robo de los políticos”. La desesperación es tal que se pasan por alto acciones que en otro momento hubieran resultado inaceptables para los estándares argentinos. En el debate presidencial, Bullrich intentó exponer a Milei por su postura a favor de desregular el acceso a las armas de fuego, que está en su plataforma electoral. Milei dijo que había cambiado de opinión (esta vez en tiempo record, porque la plataforma se elaboró hace solo unos meses) y fin de la historia. Victoria Villaruel, la vice, se pasó de creativa al celebrar el 12 de octubre “el Día de la Hispanidad”. Pero a quién le puede importar qué concepción de la historia universal maneja la posible vicepresidenta si tenemos la inflación más alta del mundo; literalmente Villarruel se reunía con Videla en la cárcel, no debería haber manera de tener una carrera política en la democracia con semejante pergamino, y sin embargo ahí está, integrada a “la casta” del Congreso como diputada.
“Que explote todo si tiene que explotar, pero que sea de una vez”, es una frase que sintetiza el sentir de muchos de los votantes de Milei. La corrida cambiaria de este miércoles fue una muestra (que no salió gratis) de las explosiones que vendrán, seguramente, gane quien gane.
Leé también: Todos locos. Yo, argentino

