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Un alto por un toro mañero

Por Manuel Nieto (@NietoManuelOk).

De nuevo estoy de vuelta después de larga ausencia, cantaban Los Chalchaleros. Acá en la redacción, corridos por los tiempos tiranos del proceso de impresión y distribución, estamos entrando a imprenta antes de que el Presidente Javier Milei dé su primer discurso de apertura de sesiones ordinarias ante el Congreso de la Nación. El domingo, cuando el diario ya esté siendo repartido por nuestros amigos los canillitas, ya van a haber circulado miles de notas, recortes en video, memes, análisis y comentarios de felicitación e indignación sobre el mensaje del jefe de Estado.

La previa estuvo marcada por la pelea entre Milei y los gobernadores. Al caso de Chubut se sumó el guadañazo sobre la provincia de Buenos Aires, con el retiro por decreto del Fondo de Fortalecimiento Fiscal, que a su vez en 2021 Alberto Fernández le había sacado a la Ciudad, también por decreto. Es una injusticia que la Provincia, que aporta casi el 40% de los recursos de la Nación y recibe por coparticipación el 21%, tenga que soportar este ajuste. Estos recursos iban a destinados a salarios policiales y mejoras de seguridad, así que el recorte lo van a pagar los vecinos del conurbano con más robos y homicidios. Para el Gobierno de Milei no sería tan fácil tomar esta medida si no fuera porque Alberto había entregado esos fondos extra (actualmente unos 88.799 millones de pesos) también por decreto, sin contar con el aval del Congreso para un tema tan relevante. Lecciones de nuestra democracia: lo que se hace con una firma se deshace con una firma.

En cualquier caso, el antecedente de Chubut ya había logrado posicionar a los gobernadores peronistas y los de Juntos por el Cambio en contra de la Nación. No hay distinciones ideológicas cuando se trata de reclamar recursos. La Justicia falló en primera instancia a favor de Chubut y las amenazas cruzadas empezaron a calmarse, más allá de la polémica por el me gusta que colocó el presidente a un meme en el que se editaba una foto para que el gobernador Ignacio Torres apareciera con rasgos de Síndrome de Down.

Está claro que a Milei no lo cambia la investidura presidencial, no se autopercibe como el jefe de Estado que representa a 45 millones de argentinos, con todas las solemnidades que eso implica. Va a seguir manejando el lenguaje “bardero” de las redes sociales que lo trajo hasta acá: no importa si eso lo lleva al extremo del humor negro con los chicos con Síndrome de Down. Que nadie se haga ilusiones de acuerdos, mesas de diálogo, consensos o ajustes controlados: Milei gobierna en modo campaña, como aquel panelista de Intratables que supo imponerse a fuerza de gritos y de ideas radicales (y con innegable valentía).

Tanta fiereza y dogmatismo pueden resultar problemáticas por muchas razones en una democracia que requiere de la interacción permanente del Poder Ejecutivo con el Congreso, la Justicia, las provincias, los municipios, los sindicatos, las entidades empresarias, las organizaciones sociales y los representantes de la comunidad internacional, entre otros actores. Pero para Milei se trata de cumplir con su contrato electoral: no pactar con la casta. No traicionar sus principios puede ser, en la cabeza del Presidente, incluso más importante que completar su mandato u obtener la reelección.

Y siempre aparecen integrantes de la casta bien predispuestos a darle la razón a la mirada anti sistema de los libertarios. Ahí está el caso de Jujuy, con los usuarios de redes sociales que pasaron 52 días detenidos por haberse hecho eco en las redes sociales de los rumores de infidelidad de la esposa del ex gobernador radical Gerardo Morales, quien sigue siendo el caudillo de la provincia, con un fuerte control sobre la Justicia. Gracias a la investigación de la periodista Paz Rodríguez Niell, el caso quedó expuesto y hubo presión para que los acusados por Morales sean liberados. De la UCR, solo Martín Lousteau, presidente del comité nacional, se animó a calificar de “abusivas” las detenciones. El resto de los radicales y Horacio Rodríguez Larreta (que llevó a Morales como vice en su candidatura presidencial) hicieron silencio. Parece que hay libertades de expresión que se defienden y otras que no.

También volvió a aparecer en escena Alberto Fernández, ahora con una denuncia que impulsa el Gobierno por manejos opacos en las contrataciones de Nación Seguros, mediante varios agentes, entre los cuales habría un allegado al ex Presidente. “No es un Lázaro Báez”, dijo Alberto para defenderse y de paso tirar contra el Kirchnerismo duro.

Mientras tanto, tenemos una inflación que viajó al 80% en los últimos tres meses y destruyó el poder de compra de los salarios. En el Gobierno de Milei confían en que tienen margen con el humor social, y se aferran a algunos indicadores de orden macroeconómico, como la quietud del dólar en las últimas semanas, el fortalecimiento de las reservas del Banco Central y la reducción del déficit fiscal. Se mire el dato que se mire, la situación es crítica: no hay espacio ni para hacer un alto por un toro mañero.

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