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Descubre lo maravilloso que tú eres

Por Mónica Dreyer.

Hoy quiero presentarles a Viviana Moreno, terapeuta holística y autora de la trilogía “Descubre lo maravilloso que tú eres”.

Viviana nos acerca su reflexión acerca de las terapias holísticas y la evidencia moderna: Durante siglos, la humanidad buscó comprender la raíz invisible del bienestar. Hoy, la ciencia comienza a confirmar lo que las terapias holísticas sabían desde tiempos ancestrales: cuerpo, mente, emociones y energía no son partes separadas, sino un único sistema que se comunica en una danza constante. Cada pensamiento, emoción o palabra genera impulsos bioquímicos, eléctricos y vibracionales que modelan la salud o el desequilibrio.

La física cuántica demostró que toda materia es energía en movimiento, y que la observación —la conciencia — influye en ese movimiento. La neurociencia, por su parte, reveló que las emociones no son simples reacciones subjetivas, sino códigos químicos capaces de modificar el ADN, activar o apagar genes, y fortalecer o debilitar el sistema inmunológico. En este contexto, las terapias holísticas ya no pertenecen al ámbito del misterio, sino al de la coherencia entre ciencia y espíritu.

Prácticas como Reiki, meditación, constelaciones familiares o aromaterapia estimulan campos electromagnéticos del cuerpo, activando respuestas fisiológicas medibles: disminución del cortisol, regulación de la presión arterial, mejora del sueño y del ánimo. Estudios clínicos en hospitales del mundo ya integran disciplinas como complemento en procesos oncológicos, postoperatorios y tratamientos emocionales.

El verdadero propósito de la terapia holística no es “curar” un síntoma, sino restaurar la armonía interna que permite que el organismo active su inteligencia de sanación. Es volver al eje, reconectar con la vibración original y recordar que somos más que un cuerpo físico: somos conciencia experimentándose a sí misma.

La ciencia y la espiritualidad no se oponen. Son dos lenguajes diferentes describiendo la misma realidad: la del ser humano como un campo energético vivo. Cuando el alma sana, el cuerpo florece. Y cuando el corazón encuentra coherencia, la vida entera vibra en equilibrio.

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