Esteban Echeverría | Campomar | biblioteca | Monte Grande

Los archivos de Pedro Campomar: el tesoro que guarda la biblioteca de Monte Grande

Parte de su enorme legado permanece en la Biblioteca Bernardino Rivadavia, donde se conservan sus libros, manuscritos, y carpetas con investigaciones inéditas.

Pedro Rubén Campomar pasó más de ocho décadas mirando hacia atrás para reconstruir la historia de Monte Grande y de Esteban Echeverría. Falleció esta semana, a los 101 años, después de una vida dedicada al periodismo, la investigación y la preservación de la memoria local. Pero su legado no quedó solamente en los libros que publicó. Una parte especialmente valiosa de su trabajo permanece en la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia, ubicada sobre la calle Rojas, en Monte Grande.

Allí dejó manuscritos, fotografías, investigaciones y documentos que permiten reconstruir distintos momentos de la historia del distrito. “De él pueden encontrar prácticamente toda la vida que él dedicó a escribir toda la historia de Monte Grande”, cuenta Sandra Espadero, integrante de la biblioteca.

Campomar había nacido el 18 de enero de 1925 y comenzó a escribir siendo muy joven. A los 14 años se incorporó al periódico Juventud y más adelante fue corresponsal del diario La Prensa. A lo largo de su trayectoria publicó 27 libros y realizó investigaciones sobre calles, edificios, instituciones, personajes e industrias que formaron parte de la historia de Esteban Echeverría. Sin embargo, una parte fundamental de su producción permanece en trabajos que nunca fueron publicados.

La relación de Campomar con la Biblioteca Bernardino Rivadavia tampoco se limitó a la donación de sus investigaciones. Durante años mantuvo un vínculo cercano con la institución y con quienes se acercaban en busca de información. “Lo que yo siempre destaco de él es el tiempo que le dedicaba a cada persona que también quería alguna entrevista con él”, cuenta.

Agustina Cháves y Sandra Espaneda contaron a El Diario Sur detalles sobre el vínculo de Campomar con la biblioteca.

Agustina Cháves y Sandra Espaneda contaron a El Diario Sur detalles sobre el vínculo de Campomar con la biblioteca.

Leé también: Esteban Echeverría: Gray encabezó la toma de firmas de 293 escrituras para familias del distrito

Un archivo para conservar la historia local

En la Biblioteca Rivadavia se conservan carpetas con investigaciones inéditas realizadas por Campomar. El material está organizado y catalogado para que pueda ser consultado por vecinos, estudiantes e investigadores.

Las carpetas reúnen manuscritos, fotografías, imágenes, diarios, volantes y otros documentos vinculados con cada investigación. De esta manera, quien llega a la biblioteca en busca de información sobre un determinado personaje, edificio o acontecimiento puede acceder al material que Campomar reunió durante años.

“Son archivos que él ha escrito que no están publicados”, explicaron desde la biblioteca. El material fue ordenado y numerado y existe un catálogo que permite localizar las investigaciones. El archivo incluso atrae a investigadores de otras localidades. Desde la institución recuerdan haber recibido personas de Capital, San Vicente y Luján que llegaron específicamente para consultar los trabajos de Campomar. También es utilizado por estudiantes de profesorados que buscan información para sus trabajos y necesitan acceder a documentación sobre distintos episodios y personajes de la historia local.

Los vecinos pueden acceder a los libros del historiador local.

Los vecinos pueden acceder a los libros del historiador local.

Las actualizaciones de Campomar

Uno de los aspectos que destacan desde la biblioteca es que Campomar no consideraba terminado un archivo una vez que lo había armado. Con el paso de los años volvía sobre sus investigaciones y las actualizaba cuando aparecía nueva información.

Desde la institución recuerdan, por ejemplo, una investigación relacionada con los árboles de la Plaza Mitre. Cuando algunos ejemplares fueron afectados por un hongo y tuvieron que ser reemplazados, Campomar volvió sobre las carpetas originales, incorporó los nuevos árboles y explicó qué había ocurrido.

“Se tomaba el trabajo de cada archivo actualizarlo”, recuerdan desde la biblioteca. Esa tarea muestra también una de las características de su trabajo: registrar los cambios de una ciudad que se transformaba con el paso del tiempo y dejar constancia de aquello que podía desaparecer.

Campomar también dejó catálogos en la biblioteca para que los vecinos accedan fácilmente a su archivo.

Campomar también dejó catálogos en la biblioteca para que los vecinos accedan fácilmente a su archivo.

Dejá tu comentario